Estados Unidos contra el intento martiano de reanudar la guerra en Cuba

En sus albores y durante la Guerra de 1895, el gobierno de EEUU mantuvo su política de apoyo a España. Suprema prueba: la incautación de los barcos y el armamento del martiano Plan de Fernandina.

Una canción para José Martí

«Una canción para José Martí, porque en Martí están las esencias de la juventud cubana», con estas palabras ha quedado descrito el tema Esencias, interpretado por Erick Jon y Kuban Blues, y que puede encontrarse en el canal de YouTube de Erick, su autor. Estrenado en agosto de este año, en vísperas del Día Internacional de la Juventud y del aniversario 95 del natalicio de Fidel, los días 12 y 13, respectivamente, Esencias atrapa con la fuerza de la creación original, con la calidez de la habanera, el pulso del pop, la nostalgia del danzón, hasta con la atracción del jazz y sus metales.

Avatares de una generación profundamente martiana

Los cubanos nacidos en las primeras décadas de la República neocolonial constituyeron una generación muy aferrada a su historia; una historia que devino asidero moral al cual acudir en momentos en que el ideal de nación soñado por los libertadores del siglo XIX parecía truncado. 

¿Es Cuba un “misterio”?

A los que indaguen sobre ello, obviamente, es necesario dar una respuesta argumentada, razonada y basada en sólidos antecedentes. Si se hace por orden cronológico, es necesario remontarse a las recordadas glosas sobre el pensamiento martiano del líder comunista Julio Antonio Mella en la década del 20 del pasado siglo, cuando subrayó “la necesidad de investigar el misterio del programa ultra revolucionario de José Martí”.

Francisco Vicente Aguilera desde la pupila de José Martí

La grandeza de un país, más que por su espacio geográfico o por su número de habitantes, se mide por la dimensión de los hombres que construyeron su historia, su cultura, sus redes identitarias y su memoria.

El periodismo, ante el desafío de los tiempos. Por Graziella Pogolotti

En una novela de Julio Verne dos periodistas, uno británico y otro francés, mantienen una permanente rivalidad. Para garantizar la primicia de la información y dar “el palo periodístico” respecto a los avatares de Miguel Strogoff, el correo del zar, cada cual intenta arribar más pronto al telégrafo situado en la mayor cercanía.

No es cuestión de ángeles

Bautizado el 12 de febrero de 1895 en la Iglesia del Santo Ángel Custodio de La Habana, y caído en combate el 19 de mayo de 1895 cuando iba acompañado por el joven Ángel de la Guardia, la mística de Martí va mucho más allá de las coincidencias. Pupilo de Rafael Sixto Casado en el colegio San Anacleto y más adelante, de Rafael María de Mendive en el colegio San Pablo, desde su niñez y adolescencia, su necesidad por corregir la injusticia, ayudar al desvalido y sanar al herido habría podido identificarse con el mismísimo halo de Rafael, arcángel de la curación en las tradiciones judía, cristiana e islámica.

‟Martí no es de raza vendible”

En 1879, un año después de finalizada la Guerra de los Diez Años, los cubanos gozaban de algunos derechos civiles y políticos largo tiempo demandados. Se había restablecido la libertad de imprenta y se podían organizar en partidos, así como elegir a los organismos locales de gobierno y contar con representación en las Cortes. De hecho, el desarrollo de la prensa fue notable y contribuyó a la difusión de ideas liberales siempre que no fueran independentistas ni incitaran a la rebelión, siendo el discurso reformista y autonomista el predominante en la esfera política.

¿Cuál era su toga?

No fue casualidad que nuestro Apóstol se acercara al universo de lo jurídico porque en él se pueden encontrar las armas para defender a los pueblos de las arbitrariedades y crímenes, porque en él se puede buscar la necesaria compensación. Era el Derecho un arma que debía aprender a usar sabiamente para servir a Cuba, para lograr la creación y organización de un Estado y una República sobre sólidas bases jurídicas.

El 11 de julio y las zonas rojas de la realidad

El discurso mediático revolucionario, para que se legitime, tiene que estar especialmente vinculado con la realidad. No puede enajenarse o enmudecer ante las complejas geografías sociales que deciden la plenitud de la justicia en el socialismo. Esa será también responsabilidad del nuevo Instituto de Información y Comunicación Social