Cuba en armas y la negativa norteamericana a su reconocimiento

A partir de la conveniencia de que Cuba fuera española, hasta tanto no pasara a ser norteamericana, EEUU no reconoció “nunca” la beligerancia del pueblo cubano.

Al Honorable, Mr. W. Seward[1].

Ministro de Estado de los Estados Unidos de América[2]

El General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba y la Junta consultiva de su gobierno provisional, hacen a Ud saber: que refiriéndonos a una nota que con fecha del mes próximo pasado tuvimos el honor de dirigirle a Ud. en la cual le exponíamos detalladamente las causas que nos han impulsado a levantarnos contra el odioso gobierno de España, que por tan largo espacio de tiempo ha ejercido sobre este precioso suelo y sobre sus desgraciados hijos una opresión escandalosa, en completa contradicción con los principios que sustentan todas las naciones cultas, con el espíritu de la época en que vivimos y mucho más con las sabias leyes republicanas que en América ha promulgado el inmortal Washington, dándole cuanta a Ud. al mismo tiempo del incremento que había tomado nuestra Revolución, pues en sólo los primeros diez días, sin armas y con escasos recursos habíamos conquistado ocho pueblos de bastante importancia, con más de cien mil habitantes, que a nuestra voz de libertad, respondieron unánimemente con el grito de ¡muera la opresión!, ¡muera la tiranía! Grito horrible, grito aterrador para los déspotas; que olvidándose de los derechos del hombre y de la justicfia con que deben gobernarse los pueblos, se creen colocados en la cumbre de las sociedades como unos dioses a cuya solo voz y a cuyo solo mandato deben inclinarse todas las frentes y ahogarse todas  las aspiraciones del alma.

No teniendo la más leve noticia de que ha llegado a sus manos la nota referida, hoy que han respondido a nuestro grito las jurisdicciones de Santiago de Cuba y Puerto Príncipe, así como otras de la Isla; hoy que nuestro Ejército Libertador ha rechazado y derrotado completamente todas las tropas españolas que nos atacaron; hoy que los mandarines de España nos suplican la sumisión; hoy que tenemos más de trescientos prisioneros entre los cuales hay muchos de alta graduación en el Ejército español; hoy que hemos considerado indispensable conocida como es la decencia y la generosidad de su gobierno, que nunca ha sido indiferente en ningún caso a la causa de la libertad, y que siempre le ha prestado su ayuda moral y material a todos los pueblos oprimidos, dirigirnos a UD, a fin de que poniendo en conocimiento del Gobierno de su nación todos los hechos citados y nuestra posición ventajosa, recomiende que se nos reconozca como beligerantes y se nos faciliten las armas y recursos necesarios, que serán debidamente retribuidos, para quitar de América el último eslabón de la honrosa cadena de España, dando un paso más en pro del republicanismo en este continente, donde no debe quedar un solo resto de la oligarquía despótica de los gobiernos de Europa.

Somos de usted con la más distinguida consideración, Patria y Libertad, Manzanillo Noviembre 20 de 1868.

El General en Jefe del E.L. Carlos M. de Céspedes.

El General de E. Mayor, Pedro Figueredo.

El General de Operaciones sobre Manzanillo, Modesto Díaz.

El General de División Francisco Vicente Aguilera.

Como Regidor de Ayuntamiento Libre de Bayamo, Fernando Fornaris y Céspedes.

Tomado de Patria Nuestra

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