Haji Ghalib, el afgano que fue torturado en Guantánamo y luchó contra el Estado Islámico: “Me arrepiento de apoyar a EE.UU.”

El afgano Haji Ghalib ha combatido en batallas, guerras y revoluciones a lo largo de toda su vida. Luchó contra el Ejército soviético y el Estado Islámico, pero terminó sufriendo torturas en la prisión estadounidense de Guantánamo.

Después del atentado del 11 de septiembre de 2001, EE.UU. invadió Afganistán. Su objetivo era derribar a los líderes de Al Qaeda y derrocar a los talibanes, quienes por entonces estaban en el poder. 

En el 2003, Haji Ghalib era jefe de Policía de un distrito afgano pero el 26 de febrero de ese mismo año, los militares estadounidenses lo detuvieron en su puesto de trabajo. “Se inventaron los cargos y me acusaron de tener vínculos con Al Qaeda”, asevera.

Haji Ghalib relata los calvarios que sufrió. “Nos echaban a los perros, no nos dejaban dormir. Nos aplicaban descargas eléctricas”, recuerda.

“Me torturaban atándome a una cama con la cabeza colgando sobre un cubo de agua. Luego pasaban 15 o 20 minutos sumergiéndome la cabeza varias veces. Después de eso durante 30 minutos o más apenas lograba recordar quién era. Me salía agua de la boca. Era algo realmente terrible y lo repetían todas las noches”, rememora. 

Washington instaló una base militar en Bagram, en la provincia de Parwan, a unos 70 kilómetros al norte de Kabul, y construyó una cárcel, que durante años fue la principal prisión de las fuerzas estadounidenses. Fue allí donde acabó Haji Ghalib siete días después de su detención.

“Me llevaron a Bagram. Me arrojaron sobre la nieve y no tuvieron piedad conmigo. Nos aplicaban descargas eléctricas diciendo: “Trabajas para [Osama] Bin laden [líder de Al Qaeda]”, asegura.  

Tras cinco meses en Bagram, fue enviado al centro de detención de Guantánamo. “Nos afeitaron la barba, las cejas y la cabeza. Nos desnudaban y no nos dejaban dormir. La humillación y la vergüenza era otra forma de tortura. Estar desnudo delante de otra gente (…) Había tres árabes entre nosotros, se ahorcaron”, relata.

Finalmente, tras cuatro años de encierro y vejaciones, fue declarado inocente.

Tomado de Patria Nuestra

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