Desespero yanqui y decadencia de la llamada oposición

Miles de millones de dólares ha destinado #EEUU , en más de medio siglo para derrocar a la Revolución cubana, que, si los hubiese empleado en mejorar su sistema de salud, no tendrían tantos enfermos y muertos a causa de la Covid-19 y otras enfermedades que sufren los ciudadanos por carecer de recursos suficientes para pagar costosos seguros médicos.

Para Estados Unidos es más importante combatir al sistema socialista y evitar que el ejemplo de Cuba se repita, que erradicar los problemas de su sociedad.

La más reciente fabricación del grupúsculo contrarrevolucionario de Luis Manuel Otero Alcántara, pone en evidencia el desespero de Estados Unidos por liquidar a la Revolución, soñando una sublevación popular, aunque para lograrlo tengan que trabajar con personas de pésima moral y amplios antecedentes delictivos.

Cuando se estudia quienes conformaron la contrarrevolución cubana a lo largo de 62 años, se observan personas con nivel cultural y sin antecedentes delictivos comunes, todo lo contrario, en el caso de Luis Manuel Otero y sus colaboradores, porque ya no tienen de donde sacar “opositores”.

Uno de esos es Maykel-Osorbo-Castillo, de pésima conducta social, que busca dinero fácil en medio de la crisis económica que atraviesa el país, a causa de la guerra económica y financiera, unido a los efectos de la Covid-19, pero para los yanquis todo vale, siempre que cumplan sus órdenes obedientemente.

La campaña desplegada por Estados Unidos para hacerle creer al mundo que Otero Alcántara es un “artista” y que está en huelga de hambre, no tiene comparación con otras. El propósito perseguido es que la Unión Europea suspenda el acuerdo comercial con Cuba y aumentar así la crisis económica, para que el pueblo culpe al sistema socialista, viejo principio plasmado en todos sus planes subversivos, hoy descalcificados.

El dinero está corriendo como manantial de agua y tanto la CIA como el Departamento de Estado muestran su desespero, al opinar que es, ahora o nunca, el momento de darle un puntillazo a la Revolución.

Por eso, el presidente Joe Biden mantiene intactas las 243 sanciones impuestas por Donald Trump, entre ellas la prohibición de los envíos de remesas familiares a Cuba, hecho criminal que afecta a las familias y no vitalizan su consulado en La Habana para impedir otorgar visas a quienes desean viajar a Estados Unidos, a fin de aumentar la presión interna.

La fantasiosa “huelga de hambre” de Otero, es una orientación recurrente a la contrarrevolución en las últimas décadas, pero siempre termina conociéndose la verdad, algo nada novedoso para el pueblo cubano que recuerda a quienes ya vivieron de ese cuento, como fueron los casos de Guillermo El Faquir Fariñas y el Grupode Trabajo de la Disidencia Interna, integrado por Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, René Gómez y Félix Bonne Carcasés, quienes escenificaron varias puestas en escena, entre ellas la conocida Huelga del Aguacate.

Otero Alcántara es un elemento con pésima conducta social, muy parecida a la del llamado El Sexto, aupado en su momento y titulado “artista”, quien, al solicitar asilo en Miami, perdió protagonismo y ya nadie menciona.

La mentira sobre el estado de salud de Otero es tan amplificada, que personas descendentes, sin ver sus videos y fotos, se han creído que es una “víctima” del comunismo, propósito que pretende esa guerra psicológica.

¿Puede un ser humano estar más de ocho días sin tomar agua?

Claro que no y para la ciencia esa afirmación de Luis Manuel Otero es absurda, además de que su imagen refleja a una persona hidratada y fuerte.

La matriz de opinión que desean sembrar en las mentes, es que el gobierno lo deja morir de hambre, cuando quien decidió la supuesta huelga fue él, cumpliendo indicaciones recibidas desde Estados Unidos. No en balde Julie Chung, subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, escribió en su cuenta de Twitter:

“Estados Unidos está sumamente preocupado por el bienestar del activista cubano @LMOAlcantara e insta al gobierno cubano a tomar medidas inmediatas para proteger su vida y su salud”.

Nunca el Departamento de Estado, ni la embajada yanqui, se han preocupado por la vida de jóvenes chilenos, reprimidos salvajemente por los carabineros, ni por la pérdida de sus ojos causados por las balas. Ante las masacres de líderes sociales colombianos, que suman cientos de muertos, jamás han emitido una nota de condena, ni por la represión en Bolivia durante el golpe de estado que patrocinó la CIA, prueba de que no les importan los derechos humanos, pero si la manipulación contra Cuba.

La actual cruzada mediática está dirigida a sembrar el criterio de que Otero Alcántara “tiene la piel y la boca cuarteadas, ya no orina, no habla, tiene la garganta inflamada y no puede levantarse de la cama, aunque le llevaran las obras a la puerta de su casa”.

Puro teatro de baja factura que busca apoyo internacional, y la justificación para condenar a Cuba y no cambiar su política inhumana que afecta al pueblo.

La verdad se puede encontrar en los criterios emitidos a la agencia de prensa AFP, por Ramón Suárez Polcari, Canciller de la Arquidiócesis de La Habana, quien acaba de visitar al contrarrevolucionario en su domicilio en el barrio de San Isidro.

Según el sacerdote, de amplia experiencia en la conducta que han asumido los contrarrevolucionarios en las últimas décadas:

“El mismo Otero fue quien abrió la puerta y nos sentamos a conversar, se veía un poco agotado, es lógico, y sostuvimos una conversación de cerca de una hora”.

Sin pretenderlo, el Canciller de la Arquidiócesis de La Habana desbarató la mentira del contrarrevolucionario y de la prensa de Miami, al demostrar que tiene un excelente estado de salud, porque quien no toma agua, ni come en ocho días, no puede caminar, abrir la puerta de su casa y conversar normalmente durante una hora.

La farsa se desbarató al ser ingresado en el hospital habanero Calixto García, al que entró caminando normalmente el 2 de mayo 2021. Los análisis realizados comprobaron su buen estado de salud.

Ahora desde Miami dirán que es todo un plan del gobierno comunista, pero la prueba es el propio Otero, y como afirmó José Martí:

“La verdad continúa incólume su marcha por la tierra”.

Tomado de Golpeando el Yunque

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