¿SOBREVIVIRÁ LA LIGA ÁRABE?

El reconocimiento y establecimiento de relaciones diplomáticas de manera unilateral e inconsulta con el estado sionista de Israel por parte de dos de los países que integran la Liga Árabe, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, ha sumido a esa organización en el mayor estado de confusión.

Desconcierto y crisis interna de las muchas que ya ha atravesado a lo largo de su existencia, cuando la posición común de solidaridad y apoyo a la causa palestina parecían ser el elemento unificador que reunía a las naciones árabes, más allá de circunstanciales diferencias políticas.

La Organización para la Liberación de Palestina, representante de las diversas corrientes palestinas ante la citada Liga, ha anunciado su renuncia a la presidencia de honor que ostentaba, pues considera que la causa palestina –uno de los ejes fundacionales y piedra angular de ese conjunto de países árabes– ha sido “vendida” bochornosamente mediante un arreglo que solo beneficia al ocupante israelí y olvida todos los horrores que esa ocupación ilegal ha significado desde 1948.

Como arquitecto de esta claudicación señalan al norteamericano régimen de Trump, cómplice del desacreditado y vapuleado gobierno sionista de Netanyahu, con la intención de redimirse así del fracaso que resultó el denominado “Acuerdo del Siglo”, que trataron de imponer ambos infructuosamente.

En cuanto al gobierno imperialista de Washington, lo ocurrido forma parte de toda la trama urdida contra el multilateralismo y cuanta organización o acuerdo colectivo represente el sentir y los intereses de los países que lo integran y propicie una defensa más efectiva de sus principios.

La referida decisión de reconocimiento a Israel ha impactado directamente cual una bomba en el seno de la Liga Árabe, cuyo secretario ha emergido como servidor de Trump y su agente mediador en el seno de la Liga, mientras que países como Qatar y Kuwait rechazan abiertamente ese reconocimiento y se niegan a participar en el futuro de la organización.

Dinamitada por Estados Unidos e Israel, e incapaz de defender a Siria y a Libia de la agresión, los países dignos y soberanos que quedan en sus filas pasarán mucha trabajo para lograr que la Liga regrese a su rumbo original de paz y progreso para el mundo árabe, en alianza con sus verdaderos amigos en el mundo y en la defensa inalterable, sincera y firme de la causa palestina.

No sin razón muchos se preguntan si la Liga Árabe podrá finalmente sobrevivir ante tan fatales presagios y recuperar su habitual peso e influencia, hoy puestos en duda bajo la sombra criminal yanqui-sionista, que alienta la división, la confusión y pretende llegar incluso a la traición.

Tomado de Patria Nuestra

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