Contrarréplica al discurso del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Donald Trump

Por: Claudia Ruiz Alpizar

Presidente Trump yo lo exhorto antes que todo a conocer un poco de Historia, y no solo de la historia de su país, sino de la Historia Universal. Usted comienza su discurso hablando sobre historia de la cual no creo que esté muy claro, perdón; pero creo que su memoria falla, o no aprendió bien en la escuela. Si, es verdad que estamos comprometidos todos, inmersos en una situación que nos ataca con gran fuerza, que nos quita miles de vidas en un corto período de tiempo, pero de ahí compararlo con el final de una guerra atroz, en la cual Estados Unidos jugó un papel indecoroso, y más, cuando ya terminada la guerra, dio paso a ese terrible y abominable evento que cobró millones de vidas inocentes de civiles, que no tenían culpa alguna de que su gobierno, en aquel entonces al mando de Harry S. Truman quisiera ser recordado por un cierre triunfal dando inicio al Bombardeó a Japón.

Atroz sí, lo repito, el bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaki, entre 105 000 y 120 000 personas perdieron la vida y otras 130 000 resultaron heridas. ¿Dónde está esa parte de la historia, con la cual da comienzo a su discurso Presidente? Acaso se le olvido el detalle o solo recuerda que fue una gran lucha global! Centrémonos sí en el presente, pero siempre hay que darle una mirada al pasado para aprender y comprender la actualidad y darle paso al futuro.

 Pues mirando el presente inmediato presidente, hago cita de  su discurso:

Gracias a nuestros esfuerzos, tres vacunas se encuentran en la etapa final de ensayos clínicos.       

Distribuiremos una vacuna, derrotaremos al virus, pondremos fin a la pandemia y entraremos en una nueva era de prosperidad, cooperación y paz sin precedentes.

Muchos se contagiaron en su país a principios de la enfermedad ya que usted hizo caso omiso  a los gobernadores que pedían su ayuda, y lo llamó un catarrito pasajero, gracias a su espléndido plan preventivo muestra al mundo la más altas cifras de fallecidos y contagiados. Pues si de egoísmo e ignorancia se trata, usted también pretende tener una vacuna solo para su país, y solo para los que la puedan pagar; los pobres y el resto de la población correrán a su propia suerte. No se apresure a los hechos, que su vacuna aún no está lista, por lo menos hasta mediados del 2021, así lo abogan la comunidad de científicos y de expertos estadounidenses o ¿solo es parte de su campaña electoral?

Pues nadie ve su gran entusiasmo de cooperación, para no hablar de paz. Si quiere le puedo hablar de cooperación, el orgullo más grande que puede sentir un cubano, le dejo aquí mi humilde opinión presidente. Prosperidad, cooperación, paz, lucha incansable, dar a todo sin esperar algo a cambio, igualdad y solidaridad. Eso suena más a cubano. Primero tiene que parar un instante de su arrogancia y mirar a los médicos cubanos, y ver el esfuerzo que hacen estos valerosos médicos de la Henry Reeve que con sus batas blancas llevan la vacuna de la prevención sin interés alguno, llegando a países necesitados de apoyo sin importar si es desarrollado, o tercer mundista, o si tienen condiciones para trabajar, eso no es de interés, el corazón de un médico cubano solo quiere salvar vidas y darlo todo. Si, millones de vidas que con amor y dedicación son atendidos, no importan los inhóspitos lugares en que se encuentren. Y así usted tiene el valor, presidente Trump de nominarse junto a estos héroes de total entrega y valor, a Premio Nobel de la Paz simplemente no hay comparación.

Mientras usted pretende desarrollar el brillante futuro planificado para el mundo. Se hace responsable de culpar a China como la nación que desató la plaga que azota a la humanidad. Me parece un intento desesperado por inculpar a una potencia que le viene haciendo sombras, una de las potencias comerciales más fuertes a nivel mundial.

En su corta intervención atiborra a sus oyentes insultando a esta nación como la verdadera culpable de la propagación del virus, mida sus palabras con este hermano país que no tuvo miedo y se mantuvo con firmezas hasta salir de lo peor de esta pandemia que nos afecta a todos. China mostró solidaridad y destrezas ya que le tocó vivir el horror primero, y con experiencias en su corazón dolido, salió como Cuba con la mochila al hombro a mostrar solidaridad, conocimiento y apoyo a los demás pueblos afectados por el virus mal llamado chino, un virus nunca visto, del cual se sabía poco. Mírese en ese espejo presidente y deje de pretender ser el justiciero.

Y si de derechos humanos se hablan por favor le pedimos todos, limítese a llevar esa palabra a su boca. Usted dice que durante su gobierno se ha promovido y cito: la libertad religiosa, las oportunidades para las mujeres, la despenalización de la homosexualidad, la lucha contra la trata de personas y la protección de los niños por nacer.

Perdón pero lo creo también algo desmemoriado, ¿oportunidades para las mujeres? ¿Igualdad? En Estados Unidos una mujer no es bien vista en un alto puesto ejecutivo, ni a una mujer le corresponde por el simple hecho de ser fémina, el mismo salario que a un hombre. En su país presidente Trump se vive una cruel guerra contra la xenofobia, y el racismo o acaso se le olvidan los años interminables para muchos de los protestantes en contra del racismo que ha desatado su gobierno. Le refresco la memoria, El Movimiento Social Black Live Matter, llamados criminales, son solo personas reclamando sus derechos. Sabe usted cuántos policías blancos han matado afrodescendientes, aquí le dejo algunos: Trayvon Martin, Michael Brown, Erick Garner, Tamir Rice, Erick Harris, Walter Scott, Jhonathan Ferrell, Sandra Bland, Samuel Dubone, Freddy Gray y George Floyd.

Para hablar de la lucha contra la trata de personas y la protección de los niños, aquí me detengo, respiro hondo, pues no queda de otra que suspirar. Lágrimas, tristeza, dolor, están en el alma de muchos. Solos aquellos que se han lanzado en busca del sueño americano saben de dolor, fatigas, cansancio, muertes, violaciones. Toda una pesadilla lo llamaría yo, como se obligó prácticamente al gobierno mexicano a construir el muro que separa a las naciones. El famoso muro, pues no sé por qué a mi mente me vuelve a tocar la historia, una parte de nuestra historia universal ya olvidada por  muchos, los campos de concentración Nazis.

 Muchos que se lanzan a ese llamado sueño americano, no saben bien lo que es hambre, encierro, largos meses de trayectoria en condiciones inhóspitas, para llegar a el famoso muro, en el cual tienen que mantenerse presos sin poder comunicarse con sus familias y sin saber a ciencia cierta si al fin llegaran a su brillante destino, un destino lleno de odio hacia los emigrantes, que trabajan por un salario mínimo para sustentarse, esto sin hablar del trabajo forzoso, que en su país va hacia la infancia pobre, la infancia emigrada, la infancia latina, todo esto en lo que les llegan los añorados papeles. Su país presidente Trump tiene la cifra más elevada si de narcotráfico se habla, lugar de donde se entra pero del cual es muy difícil salir y es el trabajo que les toca a muchos de los emigrados en su país.

Y le pregunto señor presidente ¿a qué se refiere usted con? Estamos con el pueblo de Cuba, Nicaragua y Venezuela en su justa lucha por la libertad. Su gobierno junto a sus lacayos, han intentado desestabilizar estas regiones Latinoamérica de izquierda forjando alianzas con presidentes lame botas para así llamarlos, lacayos de Estados Unidos derechistas, que no responden a sus pueblos, Ecuador, Colombia, Chile, Brasil fomentando golpes de estado contra la democracia y la autodeterminación de países como Bolivia, Venezuela y Cuba.

Recrudece el bloqueo hacia nuestro país con nuevas medidas, para mí medidas absurdas que refuerzan la libertad de sus ciudadanos, pues que democráticos son… ahora los estadounidenses no pueden alojarse en hoteles cubanos, ni disfrutar del mejor tabaco del mundo, ni del mejor ron cubano, bueno a su gobierno que espero no le quede mucho por el bien de la humanidad, le digo algo, creo que ustedes mismos se acaban de dar el empujoncito que necesitaban los cubanos que viven en la Florida y  con los cuales tratan de simpatizar, los cuales seguro tendrán ganas de votar en masas, pues te recuerdo ellos pueden hablar mal de un país que supuestamente es malo para ellos, pero de ahí en fuera te explico que aquí en esta isla está el corazón de muchos de ellos sus familias, y a esas las quieren por encima de cualquier politiquería barata y ellos saben que si usted en cuatro años no pudo derrocar nuestra revolución la cual no ha podido vencer los once anteriores presidentes, tampoco lo logrará siendo reelecto.

Los cubanos dignos que aman a su gente saben, que si usted resulta reelecto, no se eluminará el bloqueo, no se restablecerán los vuelos a las provincias, ni las facilidades de las remesas, ni la concepción de visas en la Embajada estadounidense en La Habana, cosas que afectan sus intereses y sus bolsillos, hay que ser muy tonto para votar por quien nos perjudica.

Señor Presidente Trump: Esperemos todos que el próximo año la tormenta haya pasado, y que en la próxima reunión de presidentes de las Naciones Unidas sea otro y no usted el que presida tal discurso, seguramente menos ególatra, prepotente, narcisista e imperialista.

 

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