El intento de linchamiento mediático de un ministro cubano

Por: Marco Velázquez Cristo.

La guerra psicológica que desarrolla Estados Unidos contra Cuba, ante el fracaso de sus medidas más sutiles, va adquiriendo un carácter cada vez más hostil, suerte de terrorismo mediático; dirigido a tratar de quebrar la unidad, destruir la confianza del pueblo en sus dirigentes y en el futuro del proyecto social que estamos construyendo, para de esa manera lograr el derrumbe de la Revolución.

En este escenario reacciones muy agresivas de rápida diseminación y sinergia inusual que surgen en las redes sociales ante: determinados hechos, aplicación de medidas de diverso carácter, intervenciones de funcionarios del gobierno, expresiones de artistas en apoyo a la Revolución o de rechazo a las presiones con las cuales tratan de forzarlos a mentir y denigrar de la patria, así como situaciones  que puedan afectar o afecten a la población, se les tiende a valorar de espontaneas, cuando en realidad estas espirales cuestionadoras son creadas de manera artificial en los laboratorios donde se diseñan las medidas de guerra mediática contra nuestra nación en los EE.UU.

En días recientes se manifestó una de estas acciones en la campaña de descredito y ridiculización desatada contra el ministro del Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL), instrumentada aprovechando una intervención suya en el programa televisivo Mesa Redonda.

Las principales líneas de mensajes nocivas fueron construidas a partir de haber mencionado el funcionario el posible procesamiento de tripas de aves y animales para producir alimentos y un error que le señalaban a su exposición.

Rápidamente fueron diseminados por las redes sociales, memes, videos, artículos y comentarios ridiculizándolo con calificativos hirientes y denigrantes, en los que además se ponía en duda su capacidad para desempeñar su cargo y se cuestionaba a la dirección del país por haberlo designado en el mismo,  

La maquinaria mediática de la contrarrevolución y los “alternativos independientes” cubanos que le hacen el juego, de inmediato obedecieron la voz de arrancada dada desde el imperio.

Apátridas externos e internos, apoyados por innumerables perfiles falsos y recursos tecnológicos destinados a incrementar la difusión de los mensajes de descredito, jugaron un importante papel, en lo que constituyó un intento de linchamiento mediático de un funcionario público cubano.

Virulentos mensajes fueron lanzados desde esas plataformas “independientes” con contenidos coincidentes con los más agresivos esparcidos por la contrarrevolución.

No es de extrañar tal conducta pues, algunos de los que en ellas escriben o comentan son financiados desde el exterior, otros abandonaron la senda revolucionaria por: resentimientos, desaliento, pérdida de valores, temores a represalias de los grupos anticubanos y el surgimiento de intereses políticos y personales que, los llevan a apoyar al enemigo.

La mayoría sin vínculo laboral conocido. De ellos, unos viven de lo que perciben por su aporte a la causa enemiga, otros de fuentes de ingresos desconocidas, sin faltar los mantenidos. Son parásitos enquistados en el seno de la sociedad que, nada aportan y se benefician de las bondades del sistema que pretenden solapadamente destruir. ¿Revolucionarios?,¿tienen moral para criticar y exigir? No fastidien.

Parafraseando al apóstol, deberían tener al menos el pudor de callarse delante de los que se sacrifican.  

En este contexto uno que, ejerció un importante cargo en el sistema de planificación y dirección de la economía cubana, el cual hoy deambula por las redes repartiendo recetas y cuestionando las decisiones que en ese sector se toman, ha tenido un comportamiento deplorable y antiético. Para completar el elenco un periodista del que no se esperaba una reacción de ese tipo, iracundo, se incorporó al coro de los denostadores en un gesto patético.

Ahora bien:

¿La utilización de las tripas de aves y animales para confeccionar alimentos es un invento del ministro?

Saben que no. En muchos países del mundo, incluyendo los de Latinoamérica son utilizadas para tales propósitos. En las redes sociales existen muchos materiales e incluso tutoriales que hablan de como elaborarlas. Sin mencionar que, su procesamiento industrial para confeccionar embutidos lleva muchos años de aplicación en Cuba y en el resto del planeta.

¿En algún momento expresó el ministro que se dejarían de comercializar las partes del pollo y de animales que hoy se expenden, para vender solo tripas en cualquiera de sus variantes?, no, y como cualquier otro producto cada cual tendrá la opción de comprarlas o no.  

Entonces, si saben todo eso, ¿cuál es el drama, la histeria y la molestia?

Por otra parte, el término “decrepitas” que utilizó el funcionario para referirse a las gallinas que por su edad merman su producción de huevos o dejan de ponerlos, del cual se mofaron algunos haciendo gala de su ignorancia, no es un invento de él. Así también son llamadas en otros lugares. Además, se les suele denominar de “descarte” o “gastadas”. Tampoco es una invención cubana su procesamiento para alimento humano, países como Australia lo hacen a gran escala.

En cuanto al error que le señalan al equivocar una cifra en su intervención, algo que posteriormente fue rectificado, ese yerro no repercute en su gestión, ni en los resultados del sector que dirige.

A tenor con esto, ¿por qué la inquina con la cual se centran en él, y soslayan temas importantes que abordó, vinculados a los planes y medidas que se implementan para mejorar la alimentación del pueblo?

Acaso esos hipercríticos que lo atacan, nunca se han equivocado. Por eso, al que fue apartado de cargos de dirección de la economía, valdría preguntarle, ¿se tomó esa medida con usted por sus aciertos?

Además, ¿cuántos de estos “infalibles” serían capaces de soportar la presión a que están sometidos nuestros ministros, obligados a tomar importantes decisiones sin contar con todos los recursos financieros y materiales necesarios para garantizar todo lo bueno que desearían obtener como resultado de las mismas? Estoy seguro que, acostumbrados a la comodidad de sus zonas de confort, si se les sacara de ellas, colapsarían.  

Se ensañan con seres humanos con largas jornadas de duro trabajo que llevan meses de poco descanso, luchando por sacar adelante el país, mientras se enfrenta la pandemia. Gente humilde que, fueron designadas en sus cargos por sus conocimientos y capacidad demostrada, así como por su trayectoria al servicio de la Revolución.

Paradójicamente cuando el presidente norteamericano que tanto daño a pretendido hacernos y de hecho nos ha causado, nos ataca con un lenguaje agresivo, o aplica medidas ilegales que incrementan nuestras carencias y obligan a mayores sacrificios al pueblo cubano, callan. Tampoco osan burlarse de las increíbles estupideces que dice.

Si fueran sinceros solicitarían le fueran retirados los títulos a los economistas que escriben desde plataformas “independientes” similares a las suyas, los cuales reiteradamente se equivocan en sus recetas y predicciones apocalípticas para nuestra economía, tejiendo una larga cadena de ridículos profesionales.

De todo lo anterior se desprende que, tras los intentos de descalificar y ningunear al ministro del MINAL está la pretensión de generar sentimientos de incertidumbre y desconfianza sobre la capacidad del sector que dirige de lograr mejorar la alimentación del pueblo. Saben enemigo y replicantes, jueces de todo, constructores de nada que, es un tema muy sensible. Por eso se lanzaron a la yugular del ministro. 

Nota: Aclaro que, me he estado refiriendo a los que se apartaron de la crítica responsable y honesta para compartir escenario con la contrarrevolución.

Tomado de: PostCuba

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