Guerras que comenzaron en Internet. Capítulo 3: Ucrania.

Por: José David País Santamaría.

Ucrania es hoy un país dividido entre dos grandes tendencias políticas que interactúan violentamente. Por un lado, hacia el oeste, corrientes ultranacionalistas y con rasgos de fascismo usurparon el poder y alinearon al país con los intereses de Occidente, incluido el cerco de la OTAN a Rusia. Por otra parte, milicias populares y comunidades enteras resisten en las autoproclamadas regiones autónomas de Donetsk y Lugansk la embestida de las fuerzas ahora en el poder con el apoyo de varias potencias imperialistas y EEUU a la cabeza.

Pero ¿Cómo empezó todo esto? ¿Es esta otra de las guerras que comenzaron en Internet? Veamos.

Ucrania es un ejemplo totalmente diferente de aplicación de la Guerra no Convencional, en comparación con los dos casos que hemos analizado con anterioridad.

Mientras en Libia y Siria, se aprecian con mayor claridad las etapas de la campaña, incluida la consecución de una resistencia armada contra sus respectivos gobiernos, los acontecimientos en Ucrania se enturbian en un corto periodo de protestas, supuestamente basadas en la resistencia no violenta y las demandas populares de cambios políticos.

El 21 de noviembre de 2013, el Consejo de Ministros de Ucrania emitió una orden de suspensión del proceso de preparación del Tratado de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea, basando su decisión en la necesidad de desarrollar las relaciones económicas y comerciales con las exrepúblicas soviéticas y, de forma particular, con Rusia.

En respuesta a esta decisión, ese propio día, centenares de personas se reunieron en el centro de la capital ucraniana para protestar contra la suspensión del acuerdo. Las protestas no tardaron en desembocar en disturbios y choques con la policía.

Durante el mes de diciembre las protestas crecieron, tornándose cada vez más violentas. Los manifestantes ya no exigían solo la firma del acuerdo con la Unión Europea, sino también la renuncia del presidente y la dimisión del Gobierno. El 16 de enero del 2014, el Gobierno ucraniano aprobó la ley antiprotesta, lo que derivó en más enfrentamientos y causó el primer muerto(1).

Las protestas se centraron en la emblemática plaza de Kiev conocida como Maidán, donde fue ocupado un amplio espacio público, con la colocación de barricadas y obstáculos, asumiendo la apariencia de un poblado rústico dentro de la plaza, donde los grupos opositores se congregaban y permanecían, utilizando tiendas de campaña y otros refugios para protegerse del frío.

Varias fuentes públicas han descrito, mediante investigaciones realizadas por periodistas en el lugar de los acontecimientos(2), cómo el fenómeno “Maidán” pudo sostenerse y posteriormente provocar la salida del poder del presidente Yanukóvich.

Existe constancia del financiamiento de las protestas en la plaza de Kiev, por parte de EEUU y otros países europeos. Aunque no hayan ocurrido enfrentamientos militares generalizados, ni apareciera en escena una insurgencia al estilo del Consejo Nacional de Transición libio o el Ejército Libre Sirio, la experiencia ucraniana resulta en extremo útil y valiosa, en tanto ofrece una variante de aplicación de procedimientos de desestabilización, capaces de provocar el derrocamiento de un gobierno débil, sin necesidad de escalar a fases más violentas de enfrentamiento.

En un país que ya había sido sacudido por el influjo de las Revoluciones de Colores y donde condiciones tales como la existencia de ideologías nacionalistas extremas y fascistas, así como la alineación de amplios sectores con la política de la Unión Europea para el país, los ingredientes del necesario caos sistémico estaban a mano para los instigadores.

El financiamiento y apoyo de la oposición ucraniana, a través de agencias gubernamentales del Gobierno de EEUU y Organizaciones no Gubernamentales, antes y durante el desarrollo de las protestas, es un elemento sustantivo de este proceso.

La Fundación Nacional para la Democracia de EEUU (NED, por sus siglas en inglés) donó cientos de miles de dólares en Ucrania, según un artículo de la institución académica canadiense Global Research citado por el canal televisivo ruso Russia Today(3).

Entre otros donantes que actuaron en Ucrania, enumerando entre sus objetivos la “promoción de la democracia” y el “apoyo de la sociedad civil”, se encuentran el CIPE (Center for International Private Enterprise), que donó a Ucrania 359 mil 945 dólares, el IRI (International Republican Institute) con un aporte de 250 mil dólares y el NDI (National Democratic Institute) que desembolsó unos 345 mil dólares(4).

Asimismo, existe una variedad de centros pequeños que también participaron en la financiación de lo que algunos expertos denominan un “golpe de Estado maquillado”, como el Center for Humane Technologies, que donó 35 mil 230 dólares; el Civil Initiative Support Center con 48 mil 486 dólares, la Ukrainian Youth Association con 42 mil 900 dólares o la Policy Association for an Open Society, que donó 39 mil 934 dólares, entre otras(5).

Igualmente, existen evidencias de la participación activa que en la promoción de la oposición ucraniana tuvo la USAID. En su testimonio ante el Subcomité de la Cámara de Representantes para Operaciones en el Exterior del Departamento de Estado de EEUU, el entonces Administrador de la USAID, Rajiv Shah, declaró: nos mantenemos comprometidos en ayudar a los ciudadanos ucranianos a realizar sus aspiraciones democráticas que muchos han demandado durante meses en Maidán. Por cerca de 20 años, hemos permanecido hombro a hombro con el pueblo de Ucrania, poniendo 1,8 millones de títulos de tierra en las manos de campesinos y ayudando a líderes de la sociedad civil a desarrollar recomendaciones, incluyendo en anti-corrupción, en un paquete de reformas compresivas para el Gobierno. Muchas recomendaciones están siendo implementadas a través de legislaciones nuevas y revisadas(6).

Tales declaraciones confirman que la intervención de EEUU y sus aliados europeos contra Ucrania, se inició hace más de 20 años, tras la desaparición de la URSS, prevaleciendo su carácter encubierto, tras el velo de una presunta ayuda a la institucionalización del país. Desde 1991, según reconoció la secretaria de Estado Asistente para Asuntos Euroasiáticos de EEUU, Victoria Nuland, Washington ha dedicado a ello más de 5 mil millones de dólares(7).

El 24 de noviembre de 2013, apenas 48 horas después de los primeros enfrentamientos violentos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, varios grupos de ultraderecha se fusionaron y fundaron el llamado “Sector Derecho”, mientras que el 30 de noviembre se crearon los titulados “Grupos de Autodefensa de Maidán”. Con iguales fines se aglutinaron en otras regiones del país los también pro-fascistas “Grupos de Defensa del Pueblo” y “Consejos del Pueblo”(8).

Como se ha señalado en referencia a las experiencias anteriores, los intentos de aglutinar a las fuerzas opositoras bajo un ente único a fin de fortalecerlas es un objetivo principal de los instigadores de este tipo de conflictos y ello tiene su basamento en la doctrina de EEUU sobre la Guerra no Convencional. En el contexto ucraniano, también fueron desarrolladas acciones en virtud de ese fin.

Un elemento concreto, observado en otros escenarios de Guerra no Convencional, es la presencia en las “protestas” y otras “acciones de calle”, de actores externos infiltrados entre los manifestantes que atacan por igual, tanto a las fuerzas de seguridad, como a los propios manifestantes(9).

En el caso de Ucrania, está documentada la presencia en la Plaza Maidán, bastión de la oposición que alcanzó los más altos niveles de violencia, de un grupo en particular que se caracterizó por disponer de un alto nivel de provisiones; incluidas armas de fuego, granadas, gases lacrimógenos, chalecos antibalas, cascos, equipos de comunicaciones y máscaras antigás(10).

Existen evidencias(11) del suministro a los opositores en Maidán por parte de entes externos, de toda clase de recursos para sostener las protestas y hacer frente a las fuerzas de seguridad. Las informaciones demuestran el grado de preparación que llegaron a alcanzar los opositores, en cuanto a la elaboración de implementos incendiarios y artefactos explosivos improvisados, especialmente cocteles “Molotov”; la construcción de escudos; el empleo como armas, de indumentos como bates de béisbol, palos de jockey, etc.; además del entrenamiento y la utilización de tácticas de guerra urbana; de enfrentamiento a las fuerzas policiales, de lucha cuerpo a cuerpo, de empleo de armas blancas e incluso de armas de fuego, que fueron gradualmente insertándose en las protestas de Maidán, mientras el escenario observaba un incremento gradual de la violencia.

Los opositores demostraron, además, tener dominio de tácticas combativas en grupos; manejo de las reservas; de entrenamiento a otros “manifestantes pacíficos”, etc. Pudo constatarse que, en ocasiones, el equipamiento y preparación de los grupos de oposición, superaba al que tenían las propias fuerzas de seguridad ucranianas.

Las capacidades y eficacia del fenómeno Maidán, como resumen de la desestabilización y recurso para el cambio de régimen en Ucrania no fue un proceso casual ni natural. En cumplimiento de los postulados de la Guerra no Convencional, las protestas en Maidán fueron asesoradas y conducidas por distintos factores externos, entre ellos, varias fuentes apuntan a la introducción de fuerzas de operaciones especiales y mercenarios(12). Según informaciones del portal Global Research, existen evidencias de la presencia de unidades de las fuerzas especiales israelíes en los grupos neo-nazis de los disturbios en Maidán(13).

La evidencia pública del apoyo de EEUU y sus aliados europeos a las protestas en Ucrania como medio para el derrocamiento del Gobierno, pudo constatarse con la presencia en el propio escenario de los acontecimientos, de importantes funcionarios políticos, que mostraron su apoyo a la oposición.

El senador estadounidense John McCain, la secretaria de Estado Asistente para Asuntos Euroasiáticos de EEUU, Victoria Nuland, y la Alta Representante para Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Aston, se citan entre los políticos occidentales que se personaron en Maidán durante las protestas, mostrando su apoyo a los detractores del Gobierno(14). Todo ello contribuyó a brindar un halo de legitimidad a las acciones de la oposición, sentando las bases para la aceptación por parte de la comunidad internacional, del ya inminente cambio de régimen en el país europeo.

La injerencia de estos funcionarios en la situación política interna de la nación no se limitó a la presencia en el escenario de las protestas. Existe constancia de la influencia de EEUU en la articulación del gobierno de facto que asumiría el poder luego de la salida de Yanukóvich, como quedó evidenciado en una conversación filtrada a la prensa(15), entre la secretaria de Estado Asistente para Asuntos Euroasiáticos de EEUU, Victoria Nuland y el embajador de EEUU en Ucrania, Geoffrey R. Pyatt.

Pero pese a las diferencias concretas entre los escenarios libio y sirio con lo acontecido en Ucrania, las analogías que sustentan la aplicación de la Guerra no Convencional como opción de agresión están a la vista y constituyen valiosas lecciones, entre estas, la que constituye el plato fuerte de nuestro análisis: el empleo con fines subversivos de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Nuevamente jugaron un papel fundamental como elementos facilitadores de las convocatorias a las protestas y de difusión de contenidos favorables a las acciones de los manifestantes y los instigadores de la crisis.

Un estudio publicado por el diario estadounidense The Washington Post(16), indica que un gran número de manifestantes conocieron sobre las protestas por sitios como Facebook (49 por ciento); Vkontakte(17) (35 por ciento); y sitios web de noticias tales como SpilnoTV y Hromadianske (51 por ciento). Las redes sociales también jugaron un papel fundamental para que las personas recibieran información sobre las protestas por parte de familiares y amigos, llegando a considerar estas fuentes, más confiables que las de televisión.

El propio estudio reveló –al igual que en otros escenarios– que los medios de comunicación, en especial los más novedosos, también jugaron su papel en la convocatoria a las manifestaciones, en especial indicando a la gente cuando y donde unirse a una protesta.

Ante la pregunta de cómo encontraron los ciudadanos, cuándo y dónde debían unirse a una manifestación, realizada a una muestra de 1 203 personas, el 48 por ciento refirió que se unió a ellas al verlas en televisión; un 46 por ciento recibió un mensaje de texto de un amigo o familiar; el 41 por ciento mediante sitios de noticias en Internet; un 40 por ciento fue convocado a través de Facebook por un amigo o familiar y así sucesivamente, se citan vías tales como correos electrónicos, convocatorias de organizaciones políticas, estudiantiles o civiles a través del correo electrónico o las redes sociales, etc.

Otro elemento distintivo, que no ha sido exclusivo de la experiencia ucraniana, es que a través de las redes sociales, se transmitían eslóganes y símbolos que luego eran reproducidos en las protestas de calle. Entre los resultados arrojados por el citado estudio, podemos mencionar que los manifestantes eran mayores y más diversos que lo esperado(18); las redes sociales fueron importantes, pero no solamente para proveer información sobre la existencia de las protestas; las relaciones sociales, tanto fuera como dentro de las redes sociales, parecen tener una alta influencia en sacar la gente a las calles(19); las redes sociales y los sitios de noticias de Internet parecen haber sido exitosos, usados como herramientas claves para el montaje de los temas de las protestas.

Más allá del propio empleo de las tecnologías de las infocomunicaciones para promover las protestas y generar un clima de ingobernabilidad, en Ucrania ha sido evidente la existencia de una estrategia que desde los medios de prensa occidentales, pretendió mostrar a los manifestantes ucranianos como el ente pacífico que ejercía el reclamo de sus derechos vulnerados, y a las fuerzas gubernamentales de mantenimiento del orden, en especial a la unidad antiprotestas Berkut, desplegada en Maidán, como el ente represor, que de forma violenta, se opuso a las “protestas pacíficas”, de “jóvenes estudiantes”, “periodistas” y “activistas”.

En correspondencia con los postulados doctrinales de la Guerra no Convencional, EEUU promovió por diversas vías la manipulación subversiva de multitudes con el objetivo de desestabilizar y por último derrocar a un gobierno opuesto a los intereses de Occidente.

Las condiciones internas de la nación europea favorecieron el desarrollo de la estrategia no convencional, aprovechando la existencia de un amplio sector cuya ideología resultaba compatible con la de los patrocinadores, específicamente sectores fascistas y nacionalistas extremos; cuyo liderazgo cumplió el requisito de sostenerse y aprovechar los vacíos de poder creados en el contexto de ingobernabilidad provocado.

La Guerra no Convencional contra Ucrania no debe considerarse incompleta por el hecho de no haber observado el surgimiento de una insurgencia y acciones combativas generalizadas contra el Estado. Según la consideración de este investigador, la eficiente preparación de condiciones o preparación del ambiente operacional –según la doctrina– posibilitó el funcionamiento acelerado de la estrategia no convencional, lo que unido a las condiciones de gobierno debilitado y población segmentada, condujo a la postre al éxito de la estrategia de los patrocinadores.

Debe quedar claro que las manifestaciones en Ucrania no fueron pacíficas. En la plaza Maidán, se emplearon métodos violentos de enfrentamiento y se aseguró el control por la fuerza de un espacio público que sirvió como símbolo de las supuestas intenciones de toda una nación, cuando en realidad, al menos la mitad de la población ucraniana no estuvo a favor del golpe de estado que depuso al presidente Victor Yanukóvich, lo cual fue la causa fundamental del inicio de una guerra civil en el este del país.

El 20 de febrero del 2014, la tensión en Maidán alcanzaba su punto de ebullición. El escenario se convirtió en la arena de mortíferos combates con francotiradores sin identificar que atacaron tanto a manifestantes como a las fuerzas de seguridad. En tan solo un día 50 personas, entre civiles y policías, perdieron la vida bajo el fuego, como parte de una maniobra de los líderes de la oposición, tendente a acelerar el golpe de estado.

Ucrania es otro peldaño del camino de la Guerra no Convencional retomado con fuerza a partir de la experiencia Libia y su principal aporte a la comprensión de este fenómeno, es que no es necesaria una resistencia armada generalizada para derrocar a un poder gobernante, ni siempre la estrategia de EEUU se orienta por esta vía. Los recursos diplomáticos, políticos, económicos, financieros y mediáticos, entre otros, pueden posibilitar la creación de las condiciones necesarias para promover un cambio de régimen, mediante una ola de protesta capaz de prolongarse y degradar las bases de control estatal y la gobernabilidad.

 Referencias, citas y notas:

  1. Ucrania: Historia de una tragedia. Extraído noviembre 18, 2015 de: https://actualidad.rt.com/Ucrania_Historia_de_una_tragedia
  2. Euromaidán: los rostros enmascarados, del canal televisivo ruso Russia Today, extraído noviembre 18, 2015 de: https://actualidad.rt.com/programas/especial/view/120356-euromaidan-rostros-enmascarados
  3. ¿Financia EE.UU. los disturbios en Ucrania? Publicado marzo, 10, 2014. Extraído noviembre 18, 2015 de: https://actualidad.rt.com/actualidad/view/121969-eeuu-financiar-disturbios-ucrania
  4. Ibídem.
  5. Ibídem.
  6. Testimony of Dr. Rajiv Shah, USAID Administrator, before the House Subcomitee on State, Foreign Operations (Abril 2014). Traducción del autor. Extraído noviembre 20, 2015 de: https://www.usaid.gov/news-information/congressional-testimony/apr-8-2014-administrator-rajiv-shah-hacfo-fy-2015-budget
  7. Ignacio Martí, David (2014) Ucrania: Fascistas, mercenarios y Guerra no Convencional. Extraído noviembre 6, 2015 de: www.cubadefensa.cu/?q=node/2601
  8. Ibídem.
  9. Ibídem.
  10. Ibídem.
  11. Euromaidán: los rostros enmascarados, del canal televisivo ruso Russia Today, extraído noviembre 18, 2015 de: https://actualidad.rt.com/programas/especial/view/120356-euromaidan-rostros-enmascarados
  12. Mercenaries took part in Maidan violence – Ex-Ukraine security chief. Publicado marzo 13, 2014. Extraído noviembre 20, 2015 de: https://www.rt.com/op-edge/mercenaries-at-maidan-ukraine-558/
  13. Chossudovsky, Michel (2014) Ukraine: Israeli Special Forces Unit under Neo-Nazi Command Involved in Maidan Riots? Extraído noviembre 20, 2015 de: www.globalresearch.ca/ukraine-israeli-special-forces-unit-under-neo-nazi-command-involved-in-maidan-riots/5371725
  14. Los políticos occidentales se dejan ver en la protesta de Ucrania. Publicado diciembre 17, 2013. Extraído, noviembre 20, 2015 de: https://actualidad.rt.com/actualidad/view/114510-occidente-ucrania-protestas-asociacion
  15. Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de EEUU en Ucrania. Publicado febrero 8, 2014. Extraído noviembre 19, 2015 de: http://www.voltairenet.org/article182074.html
  16. Social networks and social media in Ukrainian “Euromaidan” protests. Extraído noviembre 24, 2015 de: https://washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2014/01/02/social-network-and-social-media-in-ukrainian-euromaidan-protests-2/
  17. Red social similar a Facebook popular entre ruso parlantes.
  18. Más del 69 por ciento de los manifestantes superaban los 30 años de edad.
  19. Especialistas aseguran que ser convocados por familiares o amigos, brinda a las personas la seguridad necesaria para incorporarse a una actividad potencialmente peligrosa. La sensación de multitud que brinda el intercambio de información a través de las redes sociales y las cadenas de correos, también contribuye a motivar a las protestas.
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