Guerras que comenzaron en Internet. Capítulo 1: Libia.

Autor: Equipo Red26.

En el artículo “Agresión ciberespacial contra Cuba: más allá de la Task Force”, planteamos varias interrogantes que ahora respoderemos en una serie de artículos dedicados al empleo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, como herramientas de subversión y disturbios sociales, en función de campañas de Guerra no Convencional. Nuestra historia comienza en la llamada Primavera Árabe, donde escuchamos por primera vez el término “Revoluciones de Twitter”.

Estos artículos no están dirigidos a demonizar la Internet y las redes sociales, como si fueran elementos adversos a la establidad y la paz nacional. Todo lo contrario. Nuestra intención es acompañar la decisión soberana que, bajo la guía del Partido y con nuestro Presidente como principal impulsor, Cuba ha tomado en función de la informatización de nuestra sociedad.

Si leyeron el mencionado artículo entenderán lo siguiente: nuestra intención es que jamás nos acostemos a dormir con las puertas abiertas.

Libia.

En Libia las motivaciones del imperialismo fueron “librar de un tirano al pueblo libio” que era “reprimido” y “asesinado”. En este país, según las propias declaraciones del presidente de EEUU en ese entonces, Barack Obama, no fue necesario poner ni un solo militar yanqui en el terreno, para lograr los objetivos planteados.

Claro que lo anterior debe interpretarse en un sentido metafórico, porque sabemos que sin la asesoría y el apoyo de las Fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU y otros países de la OTAN, la llamada “oposición” libia no hubiera evolucionado tan rápido a una insurgencia armada, que permitió recibieran tempranamente el calificativo de “rebeldes”; ni habrían alcanzado notables éxitos tácticos una vez iniciadas las acciones combativas contra las fuerzas leales a Gaddafi, que a la postre, junto al apoyo aéreo y naval de la OTAN, definieron el desenlace estratégico.

La implicación de EEUU quedó en evidencia al analizar el discurso de los funcionarios de la Casa Blanca en el contexto de la agresión. Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional de Barack Obama para comunicaciones estratégicas expresaba(1) en 2011: “El hecho de que sean libios marchando hasta Trípoli no solo proporciona una base de legitimidad, sino que provee un contraste con situaciones en las cuales el gobierno extranjero es el ocupante”.

Rhodes agregó: “Hay dos principios que el Presidente subrayó (…) creemos mucho más legítimo y efectivo que el cambio de régimen lo ejecute un movimiento político local y no EEUU o poderes extranjeros”.

El empleo de las tecnologías de la información y las comunicaciones para la ejecución de la campaña de desgaste y Guerra no Convencional contra Libia arrojó importantes lecciones. Veamos algunas.

Un primer elemento a resaltar, fue la campaña mediática que acompañó el esfuerzo inicial de creación de condiciones. En correspondencia con los postulados doctrinales de la Guerra no Convencional, se ejecutó el suministro directo, la promoción y el entrenamiento en el empleo de tecnologías de infocomunicaciones para articular y potenciar el movimiento subversivo, logrando, en un plazo relativamente corto, la identificación, promoción y reconocimiento –nacional e internacional– de organizaciones y grupos opositores, supuestamente representativos de la “mayoría” de la población libia.

Muchos analistas consideran que las redes sociales de hecho jugaron un papel fundamental en los levantamientos de la llamada Primavera Árabe, de la cual Libia formó parte. Las redes creadas en Internet fueron cruciales en la organización de los grupos de “activistas”. Los “líderes de la sociedad civil” en los países árabes enfatizaron el papel de  “Internet, los teléfonos móviles y las redes sociales” en las protestas(2).

En Libia, donde según analistas, las expresiones públicas de disidencia política eran raras antes de la agresión no convecional contra el país, algunas de las primeras llamadas públicas a protestar se pudieron encontrar en la red social Facebook.

La página de Facebook “Día de Rabia”, por ejemplo, que convocó protestas el 17 de febrero de 2011, recibió atención inmediata de la trasnacional de la información Al-Jazeera y otras organizaciones de medios de comunicación, poco después de su creación. Los reportes sobre las convocatorias a protestar a menudo fueron acompañados por descripciones del número de individuos que habían “gustado” o “se unieron” a estas llamadas. Al-Jazeera informó activamente sobre la página antes del 17 de febrero, señalando que el sitio había alcanzado cuatro mil 400 seguidores el 16 de febrero y que había arribado a nueve mil 600 seguidores al día siguiente(3).

Eventualmente, a pesar de todos los intentos del Gobierno por bloquear el acceso a Internet, como medida para contrarrestar la creciente inestabilidad interna, los  “opositores” libios utilizaron Facebook, YouTube y Twitter para subir videos e imágenes tomadas por los manifestantes y los “rebeldes”, y reportar la “represión” del levantamiento por parte del gobierno, para los medios de comunicación externos como Al-Jazeera y CNN(4).

Varias fuentes especializadas informan que Libia, antes de los disturbios que desembocaron en la guerra promovida por Occidente, poseía poca penetración de Internet, en comparación con otros escenarios de la Primavera Árabe.

No obstante, los grupos promotores de los disturbios adquirieron aceleradamente capacidades para emplear las redes sociales en función de sus intereses. Una rutina fue signo de todos estos “movimientos”: se usaba Facebook para convocar; Twitter para interactuar y articularse; y You Tube para transmitir al mundo los acontecimientos, a través de los medios occidentales, que rápidamente se transformaron en retransmisores, ayudando a construir un mensaje: el pueblo lucha contra un tirano y es reprimido. La comunidad internacional debe actuar.

La naturaleza instantánea de cómo las redes sociales comunican ideas difundidas indiviualmente, ilimitadas por plazos de publicación y transmisiones de noticias, explica en parte la velocidad a la que estas “revoluciones” se desentrañaron, y su propagación casi viral a través de una región. Explica también, la organización a menudo suelta y no jerárquica de los movimientos de protesta, modelados inconscientemente en las redes de la Web(5).

Otro factor relevante en las campañas contra naciones adversas al imperialismo es el manejo de los medios y las estrategias de información para el apoyo a los objetivos de los planificadores.

El apoyo de información (término doctrinal de EEUU que refiere al manejo de los medios) a la campaña contra Libia, queda en evidencia al analizar la estrategia adoptada por la OTAN, para asegurar la difusión de información favorable a los objetivos de la Alianza contra el país africano, específicamente durante la etapa de apoyo militar directo a las fuerzas “insurgentes”.

La Estrategia de Comunicación de la OTAN para Libia previó que el control del dominio informacional sería crítico para que las audiencias entendieran y finalmente apoyaran las acciones de la Alianza(6).

Lo anterior requeriría el empleo de todo el espectro de capacidades de comunicación e información de la OTAN, con el objetivo de controlar y modificar las percepciones del público(7).

El mensaje central de la Estrategia de Comunicación en el marco de la campaña contra Libia fue: las operaciones de la OTAN están teniendo lugar en apoyo a las Resoluciones 1970 y 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU como parte de un amplio esfuerzo internacional. Todos los aliados de la OTAN están comprometidos a cumplir sus responsabilidades bajo la Resolución del Consejo de Seguridad para detener la violencia contra el pueblo libio y apoyar sus aspiraciones legítimas(8).

Bajo esta cortina de humo, EEUU y la OTAN tuvieron luz verde para asegurar a la oposición armada libia, el apoyo aéreo y logístico necesario para derrocar al gobierno de Gaddafi.

A poco más de una semana de iniciadas las protestas, el 27 de febrero de 2011, la entonces Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, declaraba que su país estaba “preparado para proporcionar todo tipo de ayuda” que el pueblo libio pudiera necesitar(9) y ya para esa fecha, dentro del Congreso de EEUU, había voces que solicitaban el apoyo militar a la oposición, incluida la entrega de armas, y la implantación de una zona de exclusión aérea, de acuerdo a la postura de senadores como John McCain(10) y Joseph Lieberman(11).

El propio 27 de febrero, opositores al presidente Muammar Al Gaddafi establecieron un gobierno provisional en el este de Libia(12), cuya sede fue situada en Bengasi, segunda ciudad en importancia en el país.

Este hecho tendría significación durante el resto del conflicto, pues al dividir el país y consolidar un bastión insurgente, los promotores de la guerra lograron erigir instituciones paralelas al Gobierno libio, que en lo sucesivo serían reconocidas por la comunidad internacional.

El desconocimiento de las autoridades legítimas del país objetivo, su descrédito y demonización ante la opinión pública mundial, es otra experiencia de la Guerra no Convencional contra Libia que debe tomarse en cuenta y ello recibió un importante impulso a través de las plataformas de la información.

Varios elementos de la guerra contra Libia resultan fundamentales, al valorar las causas que condujeron al derrocamiento de Gaddafi. Algunos resaltan en las experiencias que los medios de prensa y las instituciones académicas recogen sobre el tema, incluida la ejecución de la Guerra no Convencional. Otros continúan evadiendo el dominio público.

En este artículo nos hemos referido al empleo de las nuevas tecnologías, pero esto por si solo no provocó el desenlace final. Otro factor fundamental fueron los asesores militares extranjeros, que trabajaron junto a los insurgentes libios, para equiparlos, entrenarlos y dirigirlos en las acciones combativas.

Algunos medios de prensa, al percatarse de este último elemento, comenzaron a hacer referencia a un “nuevo modo de hacer la guerra”, en alusión precisamente a los procedimientos no convencionales.

La supuesta finalidad de las operaciones “Odisea del Amancer” y “Protector Unificado”, que EEUU y la OTAN lanzaron contra Libia en 2011, fue la protección de la población contra la represión y la violencia estatal. La vía elegida fue el derrocamiento del gobierno del país, por medio de operaciones especiales encubiertas y ataques aéreos. El objetivo supremo de los hacedores de política de EEUU y la OTAN, fue evitar el despliegue a gran escala de fuerzas terrestres de propósito general en Libia(13).

Libia es en la actualidad un país dividido, devastado por la guerra e imposibilitado de enfrentar amenazas como el terrorismo, que ha hallado un sustrato favorable en el fértil terreno que las bombas de la OTAN y EEUU allanaron. Las armas entregadas para la Guerra no Convencional contra Gaddafi, hoy son empleadas por extremistas y grupos irregulares, en pugnas por el poder, lo que obliga a la población civil a lanzarse al Mar Mediterráneo, en intentos desesperados por alcanzar las costas europeas.

La guerra en Libia marcó el inicio de una etapa donde las formas de agredir a una nación soberana por parte del imperislismo cambiarían definitivamente.

Las nuevas capacidades aportadas por la tecnología y las rutas globales de la información bajo el control hegemónico de Occidente, se ponían en función del uso de la fuerza y eran capaces de derrocar Gobiernos.

La llama que incineró la paz en Libia pronto prendió similares hogueras en países vecinos, extendiendo el camino de la Guerra no Convencional a uno de sus más álgidos escenarios en la historia, cuyo desenlace, en el momento que escribimos este artículo, no se vislumbra aún. En nuestro próximo capítulo, hablaremos de Siria.

Referencias, citas y notas:

  1. En entrevista con la revista Foreign Policy (2011), disponible en: http://foreignpolicy.com/2011/08/24/white-house-obama-method-for-regime-change-better-than-bush-method/ consultado el 7 de agosto de 2015.
  2. Amy Mitchell, Heather Brown y Emily Guskin (2012) The Role of Social Media in the Arab Uprisings, extraído el 20 de diciembre de 2018 de: http://www.journalism.org/2012/11/28/role-social-media-arab-uprisings/ç
  3. Malak Khalaf (2016) The role played by social media in the Libyan Revolution, extraído el 20 de diciembre de 2018 de:https://prezi.com/fhjcckj7qztm/the-role-played-by-social-media-in-the-libyan-revolution/
  4. Nsir, Nadia (2014) The Perceptions of Social Media in Libya, Washington State University. Disponible en: https://research.libraries.wsu.edu/xmlui/bitstream/handle/2376/5424/Nsir_wsu_0251E_11252.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  5. The Guardian (2011) The truth about Twitter, Facebook and the uprisings in the Arab world, extraído el 20 de diciembre de 2018 de: https://www.theguardian.com/world/2011/feb/25/twitter-facebook-uprisings-arab-libya
  6. (2011) NATO Strategic Communications Framework – NATO Operations in Support of UN Security Council Resolution 1973. Bruselas. OTAN, Secretaría Internacional.
  7. Ibídem.
  8. Ibídem.
  9. REUTERS, 27 de febrero de 2011.
  10. Senador republicano por el estado de Arizona.
  11. Senador independiente por el estado de Connecticut.
  12. NOTIMEX, 27 de febrero de 2011.
  13. Haddick, Robert (2011) This Week at War: The Libya Model. Foreing Policy, extraído agosto 25, 2015 de foreignpolicy.com/2011/08/22/this-week-at-war-the-libya-model/
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