Decir ¡presente!

En momentos decisivos para la humanidad, bajo una profunda crisis humanística tenemos retos medulares si queremos salvar la vida de los seres humanos en un mundo cuyo equilibrio continúa siendo, como nos dijo Martí, vacilante y dudoso; con un orden económico, político, social y cultural que ya es imposible sostener por su nocividad y extrema peligrosidad: el capitalismo asesino, delimitador de la felicidad del hombre, agresor por excelencia de la condición humana.

Nos enseñó el Apóstol de la independencia de Cuba José Martí, hombre universal desde su condición de cubano, con extraordinaria capacidad para prever y hacer del ejercicio del pensar un eficaz instrumento para la lucha, arma vital para vencer los límites de lo posible en una Revolución, creadora y auténtica como la cubana, verdadera en su esencia, bandera de heroísmo y dignidad, que: “Decir es hacer cuando se dice a tiempo”; por eso decimos, porque hay mucho que decir, porque no tenemos derecho a cansarnos cuando hay tanto que pelear por ese bien que tanto apreció Martí: el culto a la dignidad plena del hombre. Es la hora de decir construyamos juntos un mejor porvenir, hagamos Patria con la fuerza de las verdad y las ideas, éstas siempre valdrán más que las piedras.

Son las ideas armas invencibles, rectoras en la batalla, máxime si es cultural como la que libramos contra el sistema colonizador del capitalismo. Tenemos que seguir siendo antimperialistas, ello significa base y principio en la consecución de los más elevados fines y objetivos de lucha por la vida y la felicidad humanas. Es cultural la guerra, y salvando nuestra cultura de resistencia, con profunda sensibilidad, juntos andaremos el camino del bien, pensando y trabajando como actos sublimes para la creación, para elevarnos sobre lo común de la naturaleza humana, y como canta el trovador: seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas.

Esta deber ser nuestra vocación, no como mera frase poética sino como valor a aprehender por todos. De ahí la necesidad que tenemos de Martí, de su legado que es puramente ético y humanista, de su plataforma ideológica latinoamericanista y antimperialista, de su cultura de hacer política. De Martí cercano, contemporáneo desde sus 165 años, no quimera sino mano amiga que anda junto a nosotros construyendo un futuro mejor desde el presente de lucha y consagración a la causa de los hombres de buena voluntad. De un hombre al que asirnos en tiempos de tempestad, de un referente importante ante los desafíos del siglo.

Escrito por: Yusuam Palacios Ortega

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