La tercera vía o centrismo político en Cuba. Una aproximación desde la historia… Por Elier Ramírez Cañedo

El principal obstáculo que siempre ha enfrentado el centrismo es que jamás ha logrado anclar sus ideas en el pueblo. (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Desde ya hace algún tiempo se ha estado moviendo, esencialmente en medios digitales, la idea de un “centrismo político” en la Cuba de hoy, como parte de una de las estrategias de Estados Unidos por subvertir el modelo socialista cubano, ante los rotundos fracasos y el desprestigio de la llamada “contrarrevolución cubana”. (i) Uno de los cables revelados por Wikileaks en el 2010, mostró como Jonathan Farrar, en ese momento Jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana informó al Departamento de Estado el 15 de abril de 2009, como esa “oposición” realmente estaba desconectada de la realidad cubana, no tenía ningún poder de influencia en los jóvenes, y estaba más preocupada en el dinero que en llevar sus plataformas a sectores más amplios de la sociedad. (ii)

El centrismo político en su origen es un concepto de raíz geométrica: el punto equidistante de todos los extremos. Supuestamente sería una posición política que se colocaría entre la izquierda y la derecha, entre el socialismo y el capitalismo, una tercera vía que hace “conciliar las mejores ideas” de los extremos que le dan vida y donde se postula la moderación frente a cualquier tipo de radicalismo. Lenin calificó esta postura de “utopismo traicionero producto del reformismo burgués”. Y es que ciertamente las denominadas terceras vías, o centrismos, nunca han sido una opción revolucionaria, sino estrategias para instaurar, salvar, recomponer, modernizar o restaurar el capitalismo.

Cuando se pondera la moderación frente al radicalismo revolucionario cubano –que es ir a la raíz, para nada asociado al extremismo que es otra cosa- (iii) , me es inevitable no encontrar determinadas analogías entre ese  centrismo que hoy se intenta articular en Cuba, con el autonomismo decimonónico.

El autonomismo como corriente política surge desde la primera mitad del siglo XIX, pero se conforma como partido político a partir de 1878, como uno de los frutos que produjo la revolución del 68. (iv)   Fue una corriente que compartió tiempo histórico con el independentismo, el integrismo y el anexionismo. Era la corriente por excelencia de la moderación, de la evolución, enemiga de los radicales independentistas cubanos. Asumían una posición también “equidistante”, entre el integrismo –la defensa del status quo- y la independencia, pero en momentos de definición, cerraban filas junto al integrismo para frenar y atacar la revolución, la cual consideraban el peor de los males. Algunas figuras célebres del autonomismo terminaron compartiendo las ideas anexionistas al producirse la intervención-ocupación  estadounidense en Cuba. Sus principales líderes brillaron por sus dotes intelectuales, eran grandes oradores, pero con un pensamiento de élite, esencialmente burgués, de ahí que jamás pudieron arrastrar detrás de sí a las masas cubanas. El pueblo cubano en ese momento lo menos que necesitaba era ideas de laboratorio, de ahí que cuando se produjo la nueva arrancada independentista de 1895, el partido autonomista quedara totalmente descolocado ante la nueva realidad nacional. El autonomismo defendió un nacionalismo moderado y excluyente de las grandes mayorías, cuyas aspiraciones fundamentales no estaban en romper el vínculo con “la madre patria española”, sino en modernizar su dominación en la Isla, no en el balde la vanguardia patriótica cubana, encabezada por José Martí, combatió tanto sus ideas. El 31 de enero de 1893, en uno de sus extraordinarios discursos, Martí expresó: “…dábase el caso singular de que los que proclamaban el dogma político de la evolución eran meros retrógrados, que mantenían para un pueblo formado en la revolución las soluciones imaginadas antes de ella…”. (v)

Sin embargo, la idea de apoyar en Cuba una tercera fuerza –moderada, de centro o tercera vía- adquirió mayor fuerza en la política exterior de Estados Unidos a finales de los años 50, con el objetivo de evitar que el Movimiento 26 de Julio llegara al poder, algo que se convirtió en una obsesión para la administración Eisenhower en los últimos meses del año 1958. Esta tendencia debía estar en una posición equidistante entre Batista y Fidel Castro y se estimuló su desarrollo  tanto en el plano militar como el político. La estación local de la CIA en La Habana fue la primera en manejar esta idea y luego sería su principal ejecutora. Así lo confirma el oficial David Atlee Philips en su libro autobiográfico The Night Watch, cuando señala que James Noel -a la sazón jefe de la estación local de la CIA en la capital habanera- le había informado en una de sus pocas frecuentes reuniones, sobre su recomendación al gobierno de los Estados Unidos de patrocinar discretamente la acción de una tercera fuerza política en Cuba, “un grupo entre Castro a la izquierda y Batista a la derecha (…)”. (vi)

En febrero de 1958 se había incorporado al II Frente Nacional del Escambray que dirigía Eloy Gutiérrez Menoyo, el agente de los servicios secretos estadounidenses, William Morgan, que tenía la misión de convertirse en el segundo jefe de aquella guerrilla, algo que logró en poco tiempo al igual que sus grados de Comandante. Morgan no sería el único agente que infiltró Estados Unidos en esa zona con la intención de estimular una tercera fuerza guerrillera que pudiera enfrentarse e imponerse en determinado momento a las fuerzas de la Sierra Maestra lideradas por Fidel Castro. (vii)   Estados Unidos también se involucró en otros complots donde se manejaron diversos nombres de figuras que podían integrar una opción política que arrebatara de las manos a Fidel Castro el triunfo revolucionario, entre ellas: el coronel Ramón Barquín, Justo Carrillo, jefe de la Agrupación Montecristi, y Manuel Antonio, Tony, de Varona. Todavía el 23 de diciembre de 1958, en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Eisenhower expresaba su esperanza en el crecimiento, fortaleza e influencia de una “tercera fuerza”. (viii)

La creación de una “tercera fuerza” no solo era promovida por los Estados Unidos, sino también por algunos políticos que la propugnaban a lo interno. “La Tercera Fuerza –señala Jorge Ibarra Guitart- fue un movimiento de instituciones cívicas privadas que representando el sentir de sectores importantes de la burguesía y la pequeña burguesía promovió gestiones de paz y conciliación con el régimen. El impulsor, bajo cuerdas, de todas las gestiones fue José Miró Cardona, quien desde la Sociedad de Amigos de la República ya había planeado la táctica de movilizar a las instituciones burguesas para forzar al régimen a llegar a un acuerdo. Este era el momento de poner en práctica dicha táctica, pues había circunstancias que la favorecían: la burguesía, al notar que cada día más organizaciones revolucionarias ganaban terreno, estaba alarmada por el peligro que representaba para sus intereses políticos y económicos el desarrollo de una guerra civil con una participación popular activa”. (ix)

Al resultar imposible para los Estados Unidos lograr evitar el triunfo de la Revolución Cubana y la llegada al poder de las fuerzas del 26 de julio, en los primeros meses del año 59 el objetivo fundamental de Washington consistió en respaldar y aupar a las figuras que dentro del gobierno revolucionario se consideraban “moderadas”, de centro, frente a los que calificaban de “extremistas”, para a través del predominio de esta línea evitar que la Revolución profundizara su alcance social. (x)

Cuando Fernando Martínez Heredia, señala que en Cuba existe hoy un nacionalismo de derecha con pretensiones de centro que tiene “una acumulación cultural a la cual referirse” (xi) ,  está haciendo mención a la larga historia de ese nacionalismo que tiene en el plano de las actitudes políticas antecedentes en el autonomismo; que durante los años de la República Neocolonial Burguesa admitió y defendió la dominación, y que en muchas ocasiones fue utilizado por el propio gobierno de los Estados Unidos, con el propósito de frenar, evitar o lograr situaciones posrevolucionarias que mantuvieran a salvo las estructuras de dominación capitalista en Cuba, bajo mejores consensos.

Hoy vemos como ese nacionalismo de derecha que se estimula por quienes nos adversan, bajo el ropaje engañoso de centrismo, no tiene otro objetivo que el intento desesperado de restaurar el capitalismo en Cuba. Una vez más, será un ensayo frustrado, pues el principal obstáculo que siempre ha enfrentado esta corriente, es que jamás ha logrado anclar sus ideas en el pueblo. Ese pueblo que en su mayoría ha abrazado a lo largo de la historia la tradición independentista, patriótica, nacional-revolucionaria y antiimperialista; jamás la del autonomismo, el anexionismo o el nacionalismo de derecha.

NOTAS

 (i)  Véase el texto de Esteban Morales: La contrarrevolución cubana nunca ha existido, en: Esteban Morales y Elier Ramírez, Aproximaciones al conflicto Cuba-Estados Unidos, Editora Política, La Habana, 2015, pp.363-367. Morales se cuestiona en ese trabajo que pueda considerarse cubana dicha contrarrevolución, en tanto se suicidó prácticamente al nacer al asumir una agenda impuesta por el gobierno de los Estados Unidos.

 (ii)  Véase en: http://razonesdecuba.cubadebate.cu/cablegates-wikileaks/los-estados-unidos-y-el-papel-de-la-oposicion-en-cuba/

 (iii)   En discurso pronunciado  el 3 de septiembre de 1979, en la sesión inaugural de la Cumbre de los NOAL celebrada en La Habana, Fidel expresó: “¿Qué se le puede impugnar a Cuba? ¿Qué es un país socialista? Sí, somos un país socialista (APLAUSOS), pero a nadie ni dentro ni fuera del Movimiento pretendemos imponer nuestra ideología y nuestro sistema. ¡Y no tenemos nada de qué avergonzarnos por ser socialistas! ¿Que hicimos una revolución radical en Cuba? Sí, somos revolucionarios radicales, pero no pretendemos imponer a nadie, y mucho menos al Movimiento de los No Alineados, nuestro radicalismo”. Véase en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1979/esp/f030979e.html

 (iv)  Véase Elier Ramírez Cañedo y Carlos Joane Rosario Grasso, El autonomismo en las horas cruciales de la Nación Cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008.

 (v) José Martí, Discurso en Hardman Hall, New York, 10 de octubre de 1889, en: Discursos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974, p.195.

 (vi) Citado por Andrés Zaldívar Diéguez y Pedro Etcheverry Vázquez, en: Una fascinante historia. La conspiración Trujillista, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2009, p.50

 (vii) Ibídem, pp.41-42.

 (viii) Francisca López Civeira, El Gobierno de Eisenhower ante la Revolución Cubana: Un nuevo escenario, en: http://www.radiolaprimerisima.com/articulos/2527

 (ix) Citado por Andrés Zaldívar Diéguez y Pedro Etcheverry Vázquez en: Ob.Cit, p.51.

 (x)  Mucha información al respecto puede encontrarse en la obra de Luis M.Buch y Reinaldo Suárez, Gobierno Revolucionario Cubano. Primeros Pasos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

 (xi) Véase en Cubadebate, 17 de marzo de 2016: http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/03/17/obama-no-pierda-la-oportunidad-de-hacer-algo-historico-podcast-video-y-fotos/#.WSmPPDfB-sx

Tomado de http://www.cubahora.cu/politica

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8 comentarios sobre “La tercera vía o centrismo político en Cuba. Una aproximación desde la historia… Por Elier Ramírez Cañedo

  1. Centrismo político o “Ser o no ser”.
    por: Roilán Rodríguez Barbán*
    Parece renacer en la palabrería reaccionaria de hoy, el rancio término de “centrismo político o tercera vía”. De ello se habla con frecuencia en los medios digitales; quizás se viene azuzando desde los laboratorios secretos de los grandes centros de poder imperialistas que operan a escala global, como tantas veces ha sucedido a lo largo de la historia. Hay quienes aparentemente se adscriben al centro para ocultar el lado derecho del corazón. Hubo una vez un conciliador Zanjón y aconteció un glorioso Baraguá.
    No debe olvidarse, por ejemplo, como a fines de la década del 50 en Cuba la CIA desplegó su principal esfuerzo en estudiar detalladamente el amplio abanico de organizaciones y representantes de la oposición a la dictadura batistiana. Un fin práctico resultante de este estudio era determinar quienes podían ser reclutados para sus planes de promoción de la “tercera fuerza” dirigida a frustrar el triunfo de las ideas más revolucionarias. Cabe preguntarse a luz de hoy si este objetivo ha cambiado.
    En su libro autobiográfico, el alto funcionario de la CIA, David Atlee Phillips, expresó la paternidad de aquella idea, la creación de una “tercera fuerza”, ni batistiana ni fidelista, de manera que se neutralizaran las posturas más radicales. Así se actuó en la capital habanera: “El jefe de la estación de la CIA me dijo, en una de nuestras poco frecuentes reuniones (…) que había sugerido que Estados Unidos patrocinara discretamente la acción de una tercera fuerza política en Cuba, un grupo moderado entre Castro a la izquierda y Batista a la derecha”.
    Como se explica claramente en el libro El rostro oculto de la CIA. Antesala de Playa Girón , una evaluación realizada por el órgano de Inteligencia e Investigaciones del Departamento de Estado, integrante de la comunidad de inteligencia, el 1ro de abril de 1958, expresaba en términos duros e irrespetuosos: “Si el Movimiento 26 de Julio tiene éxito en su intento de derrocar al gobierno de Batista, hay poco acerca de su más alto liderazgo que inspire confianza en que mostrará las cualidades de integridad, moderación y responsabilidad que serán necesarias para restablecer el orden y la tranquilidad en Cuba (…) De esta lucha por el poder, una posible tercera alternativa a la continuación de Batista, o a la instalación de un régimen revolucionario encabezado por Castro, pudiera ser el surgimiento de una Junta Cívico- Militar que expulsara a Batista, pero no permitiera a Castro asumir una posición dominante” .
    En carta a Frank País, Fidel definió verticalmente la política de principios ante estos intentos: “(…) ¿Qué nos proponen una mediación amistosa? Respondemos que no hay mediación honrosa, ni mediación patriótica, ni mediación posible en esta lucha” . Es la posición firme del mismo hombre que nos enseñó que las ideas revolucionarias han de estar siempre en guardia en la medida que la humanidad multiplica sus conocimientos.
    No hay ni habrá términos medios, conciliación, ni arbitraje posible, con los enemigos de la Revolución que quieren destruirla. Nosotros, los cubanos, sabemos que la Revolución no es un paseo, ni es un parto fácil, es un parto difícil. Una Revolución no es sino una gran batalla entre los intereses del pueblo y los intereses contrarios al pueblo; una Revolución es una gran lucha en la cual todos somos actores, en la cual nadie puede pretender sustraerse, porque sus consecuencias afectan por igual a los que luchan y a los que pretenden ser indiferentes.
    Tampoco debemos olvidar las enseñanzas de Fidel de que una Revolución es, sobre todo, un tremendo choque de intereses sociales, es una tremenda lucha de clases sociales; de modo que la herencia más importante y la idea esencial está en ser fiel a los principios, no dejarse intimidar por nada, no permitir que nada ni nadie cambie la línea pura y recta de la Revolución.
    A quienes cubren dantescamente de “buenas intenciones” el dardo manipulador de un supuesto “centrismo político”, o lo que es lo mismo, el intento desesperado y solapado de restaurar el capitalismo en Cuba, hay que decirles que la vía verdadera inició el 1ro de enero de 1959 y que nuestro pueblo lleva adelante en esta hora solemne de la patria.
    Con nuestro máximo líder revolucionario compartimos en época reciente aquello de que en una Revolución verdadera no hay mediaciones posibles: “Ser o no ser” —creo que dijo Shakespeare en uno de sus dramas. Esa es la alternativa de los jóvenes. Cualquier otra cosa sería vivir en el más idílico de los mundos algunas decenas de años, que en la Historia del Tiempo no serían más que unos segundos”.
    * Máster en Cultura Económica y Política.

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  2. El Centrismo, como una subcorriente ideológica no es más que como decimos en buen cubano: estar con Dios y con el Diablo, y no son momentos de andar comulgando con el Capitalismo y mucho menos andar ponderando al capitalismo y en nombre de una posición neutral tratar de trazar pautas. O de Izquierda o de Derecha, sin cambiar la casaca, buen artículo

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  3. Cuba sabrà hacer las reformas necesarias para que la sociedad progrese, sin dejar de reconocer que el capitalismo tiene sus cosas buenas y que se puede acceder a ellas sin la imposición del capitalismo como régimen social , preservando todo aquello en materia de beneficio social que construyó el socialismo.

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  4. Es posible que en China y Vietnam exista una tercera vía, pero si así fuera, es una vía nacional, sin injerencia , nadie impone condiciones.No hay anexionistas ni reformistas ni centristas , es una vía que busca y encuentra soluciones a los problemas del país.

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  5. Los seudo comunistas han tomado posiciones, el troskismo esta vivo en cuba, como no se le ponga un alto, se acaba la revolucion cubana, como paso con la ursss, china y viet nam

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  6. Cuba es un país único, que conoce muy bien el capitalismo y no se expondría a aceptar algo que solo conduciría a ello, en nuestra historia hemos pasado por varias corrientes ideopolíticas, decidimos ser independientes, somos una gran Revolución, y las ideas de esta son las que debemos defender, no otras, fijense en nuestro hermano Puerto Rico, que sufre por ser un país latino anexado a los Estados Unidos. Nuestro pueblo no es ese pequeño grupo que solo persiguen un interes económico, para realizar sus campañas y mentiras, somos aquellos que defendemos el socialismo que es y debera ser siempre la razon de cada cubano.

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  7. Excelente artículo. Es bueno que se escriba sobre estos conceptos que en su esencia confunden. No por su gramática, si no por la posición que adoptan los defensores de esta tendencia política. Las definiciones ideológicas de las personas deben estar claramente, o se es de Derecha o de Izquierda. ¿ Que ideología defenderá el concepto de Centralismo Político o Tercera Fuerza en Cuba?. ¿ Quienes seran los que promueven esta ideología?. ¿ Y si sopla el viento hacia donde iran?. Bueno lo que sí está claro es que los verdaderos revolucionarios Cubanos somos defensores de una ideología; la que ha formado Fidel, Raúl y la generación histórica de la Revolución junto a su pueblo.

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