Las rejas que el pueblo abrió al futuro

Por: Roberto Díaz Martorell

La excarcelación el 15 de mayo de 1955 de Fidel Castro y los demás asaltantes a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, del mal llamado Presidio Modelo en la otrora Isla de Pinos, abrió también en la historia nacional una nueva etapa de lucha, organizada durante 22 meses de injusto encierro.

A 62 años de aquel suceso, el pueblo de la Isla de la Juventud conmemora este día de recuerdos, de reflexión y de compromiso; de agradecimiento por vivir en un país que convirtió el Presidio Modelo en Palacio de pioneros, lugar además para acercar la historia a los jóvenes, con el fin de que crezcan como verdaderos revolucionarios y defiendan los más genuinos valores e ideales de la libertad y la soberanía plena del hombre y sus pueblos.

Gracias a aquel suceso, debido a la presión de la opinión pública que obligó al régimen tiránico de Fulgencio Batista a firmar la Ley que abrió las puertas a los revolucionarios el 15 de mayo de 1955, es posible hablar hoy de concreción de los sueños nacidos entre las rejas del Presidio Modelo, donde la Revolución encontró su fragua más fecunda.

Desde esa cárcel, modelo de crímenes y vejaciones, Fidel escribió de manera clandestina La historia me absolverá, documento que luego se convirtió en el programa de desarrollo económico y social de Cuba, y que fomentó la rebeldía entre los cubanos que ya miraban la posibilidad de desterrar por siempre el yugo de esta tierra.

Estos jóvenes rebeldes fueron testigos de las torturas y amenazas constantes, las que no pudieron mellar su espíritu mientras encontraban en los libros y la preparación, las armas necesarias para pensar el futuro durante 580 días de prisión, con su mayor trinchera en la academia ideológica Abel Santamaría y la biblioteca Raúl Gómez García.

Los visitantes a este antiguo reclusorio para hombres, hoy Monumento Nacional, pueden suponer la angustia de aquellos jóvenes que, a pesar de los rigores carcelarios, desarrollaron una intensa preparación y organización para continuar el combate, al tiempo que familiares y amigos libraban la batalla por la amnistía. Por eso, cada 15 de mayo es un día de celebración, de recuerdos, de reflexión, pero sobre todo de compromiso por el futuro de la Patria.

Tomado de Juventud Rebelde

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