Elixir de juventud ¿lo necesitas?

¿Te consideras una persona joven? ¿Se corresponde tu edad con esa opinión? Para varios estudiosos del tema, la juventud se presenta en la sociedad con una considerable diversidad. En el orden de la vida cotidiana sirve para muchos fines, desde designar estados de ánimo hasta calificar lo novedoso y lo actual. Es un concepto relativo, pues se puede ser joven para unas cuestiones, y no serlo para otras.

«Se es joven hasta que lo sientas – asegura Felicia, una simpática señora que no accedió a revelar su edad- La persona joven es la persona alegre y optimista…»

Mientras, Josué, quien va a cumplir 73 años comenta: «Hasta los 40 años, pero depende de cada persona, en mi caso, aún me despierto a las 4 am para trabajar…»

En 1985, la Asamblea General de las Naciones Unidas definió a la juventud, por razones eminentemente estadísticas, como el grupo de personas cuya edad se encuentra comprendida entre los 15 y 24 años. Sin embargo, otras entidades, como la Organización Iberoamericana de Juventud han aceptado por consenso una duración de 14 a 30 años.

Según el texto Realidad de la Juventud Cubana en el siglo XXI, de la Editorial Ciencias Sociales, en nuestro país generalmente se ubica a este grupo poblacional entre los 15 y 29 años de edad, tanto en los entornos rurales como en los urbanos. En la Ley 16, Código de la Niñez y la Juventud, aprobada en 1978, en sus Disposiciones Generales, Artículo 1, se considera jóvenes a los menores de 30 años, aunque no se recoge ninguna consideración acerca de la edad de partida.

«A partir de la Cuarta Encuesta Nacional, realizada por el Centro Nacional de Estudios sobre Juventud, una de las instituciones que tributa al trabajo de la Unión de Jóvenes Comunistas, quedó plasmado que la juventud comienza a los 12 años y termina a los 35»- explica Arianna Márquez, psicóloga del Grupo de Comunicación del Comité Nacional de la UJC.

Sin embargo, aclara: «A partir de las vivencias y el intercambio con la población, en Cuba,  joven es toda aquella persona que lo sienta, que viva de una manera diferente, dinámica; con autonomía, si se trata por ejemplo de esa persona que pasa los 35 años, pero con un comportamiento joven por la osadía, frescura, y la actitud ante la vida.»

¿Cómo estudiar entonces esa diversidad de intereses y motivaciones en un rango etáreo tan abierto? «En función de eso, está dada la segmentación de edades en la investigación: (12 a 19 años) los adolescentes, (20 a 24 años) los jóvenes y (25 a 35) los adultos jóvenes. Las propias características psicológicas de cada edad traen consigo la manera de actuar, pensar y comportarse…»

Para Ariagna, entre los principales retos que tiene hoy la UJC está «observar sistemática y dinámicamente y desde diferentes dimensiones, la juventud que tenemos: cuáles son los principales temas de los que hablan, sus preocupaciones, alegrías, qué les gusta, qué les mueve en materia de arte, música, tecnología, audiovisuales…Resulta vital observarlos en escenarios donde confluyan diversidad de edades, para luego, diseñar acciones y estrategias que puedan responder a las necesidades de esa juventud, individualizando las necesidades según los diferentes grupos etáreos…»

¿Qué distingue a los jóvenes cubanos?

Las políticas de juventud en la Mayor de las Antillas se traducen en un conjunto de leyes y estrategias que tributan a tener un impacto directo en la población joven. Así lo considera la doctora Teresa Viera Hernández, directora del Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), institución científica y académica que en la Isla asume la responsabilidad de los estudios y análisis requeridos para la orientación, el mejor desempeño y desarrollo de las más jóvenes generaciones:

«Si una fuera a caracterizar cual ha sido el sentido práctico que han tenido todas estas estrategias o sistemas articulados de atención a los jóvenes, bastaría una palabra: universal. En primer lugar, porque a diferencia de lo que ocurre en otras experiencias nacionales, nuestras políticas van dirigidas al cien por ciento de las personas o de los ciudadanos que están incluidos en el grupo que poblacionalmente hemos considerado como juventud y que en Cuba va desde los 12 años, considerando la adolescencia temprana, y hasta los 35 años de edad.

No por un argumento demográfico, si no por los sistemas de atención que se establecen, personalizando las necesidades tanto sicológicas, sociológicas, como desde otras aristas menos relacionadas con la práctica cotidiana».

Dalia: «Tú puedes estudiar la carrera que quieras, depende de tu talento y esfuerzo. Tienes libertad de expresión, seguridad…»

Yuliet: «Creo que los jóvenes deberíamos aprovechar más esas posibilidades de estudio, hay quienes dejan de estudiar, porque sí, cuando terminan la secundaria, y no valoran la educación gratuita que te brinda el país. Entre las cosas que sí aspiramos los jóvenes es, por ejemplo, a tener una casa propia para independizarnos, para vivir con la pareja, y eso le ocurre a muchos de mis amigos: hay que convivir con los padres, los suegr

Gracias a una voluntad de país, que centra su atención en atender a las nuevas generaciones, la juventud cubana se distingue por un desarrollo cultural general alcanzado, los crecientes programas de formación laboral y profesional, altos niveles de salud y la consiguiente extensión de las expectativas de vida. Si bien aún se necesita alcanzar un mayor desarrollo, por ejemplo, en planos como la prolongación de la dependencia económica y habitacional de la familia de origen lo cual repercute en la postergación de la formación de una familia con hijos.

¿Cuál es el rol que les corresponde hoy a los jóvenes, a quienes lo son por edad y a quienes lo sienten en su alma? Ernesto Che Guevara, uno de los paradigmas de los jóvenes revolucionarios del mundo, insiste en la necesidad de no dejar de ser joven: « (…) No tengan nunca miedo, los que son jóvenes, jóvenes de espíritu sobre todo, de preocuparse de qué es lo que hay que hacer para agradar. Simplemente hacer lo que sea necesario, lo que Iuzca lógico en un momento dado. Allí la juventud será dirigente…»

En la clausura del seminario La juventud y la Revolución, al referirse a la Unión de Jóvenes Comunistas, organización que tiene el mandato constitucional de atender y promover la formación integral de las nuevas generaciones de cubanos y que este 4 de abril celebra 50 años, el Che enfatizó:

« (…) no se transformen en viejos teóricos, o teorizantes, conserven la frescura de la juventud, el entusiasmo de la juventud…»

Para Ivet, aunque los tiempos cambien, la esencia de la juventud será la misma: «Tenemos que demostrar que somos capaces de adecuarnos a nuestro tiempo,  hacer las transformaciones necesarias a partir de ahí; cambiar y evolucionar no necesariamente es malo, al contrario, y hay que tratar de eliminar los prejuicios que se tengan en contra de eso. Y no dejar de ser alegres, a pesar de que las circunstancias sean difíciles, desarrollarnos con la misma energía y alegría en cualquier circunstancia.

Por: Ana Isa Vidal.

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