Mariposas en el estómago

«¡No tengo suerte!» —me dice. «Cuando quiero no me quieren y no he podido querer a las que me han querido a mí…». Uno que ha vivido y sabe, de momento, se queda como desarmado ante la resuelta conclusión que parece habitar el joven corazón que ha latido más fuerte a solas o ha provocado sístoles que no correspondió.

De momento digo, porque es cuestión de que estalle en nosotros el relámpago que sin aviso previo sacará a flote lo invisible, como si se nos hiciera una radiografía para exhibirla en la plaza pública. Con buena suerte esa gracia será remunerada y mientras se inflama hinchará también el pecho de quien lo provoca. Como también puede nacerle la fuerza de un gigante, capaz de derribar altos muros sin que halle correspondencia alguna. Estimado o no, si es amor lo que nos ha picado, ya no hay nada que hacer.

Para todo daño hay cura, le insisto. Como también se curan aquellos a los que no correspondimos. Que todo santo tiene su día y de nada sirve forzar los espejismos, son ideas que refuerzo cuando alguna vez tocamos el tema, que no me desespera —porque sé de sobra que es cuestión de un tiempo que le hace jugarretas— pero que tampoco esquivo para que la duda no se le enquiste.

Cuando es oportuno lo hago porque «soy responsable de mi flor» y debo hacerle saber que sentir amor y luchar por vivir en ese estado del alma es la más alta meta del espíritu y, por extensión, la garantía de la dicha.

De nada valdrá cacarear un júbilo que no ha llegado o engancharse a un «carro triunfal» por temor al tiempo y a la soledad «como si el amor no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio».

Perfectas parecerán ciertas teorías como esta de Cortázar, o las que eternizara Quevedo en sus sabias paradojas que definían el amor con aquello de ser hielo abrasador, o fuego helado, o herida que duele y no se siente… Sin embargo, cada experiencia es única y tiene en quien la vive su propio nombramiento.

Puede demorar, pero llega. A veces nos dura toda la vida. Otras, tiene un tiempo limitado, que es su tiempo, el que le estuvo dado existir, pero, como para no irnos del mundo sin darle crédito, él se las arregla y tarde o temprano nos toca.

Cuando el hechizo florece y nos fecunda con su calor de sol no es preciso que nadie nos avise. En cada uno adopta especiales formas como para ser único cada vez, como para no parecerse a ningún otro.

Quien es presa del amor podrá dar fe de su magia. Mariposas en el estómago —o libélulas, o bichitos— le anunciarán que ese ser que se le entronó en el pensamiento se le ha parado enfrente o que a solo unas horas estará a su lado. Puede que el aviso venga con un cambio brusco de temperatura, con fiebre real, o que un sudor cuajado le entumezca las manos, pero la alarma de que la linfa se nos está agigantando enciende su bombillo y nos pone en ristre.

Quien lo ha vivido sabe que el amor nos mejora, que su fuerza nos levita, que nos afianza las clavijas, que nos florece la risa y nos endulza los pasos, que procuramos ser buenos y bellos para merecerlo.

El amor sabe que suena hueco eso de aprender a amar, de dame un tiempo, de que la amistad se le parece. El amor se basta y se sobra para ser él sin horquetas que le sostengan los fantasmas. A veces se disfraza y nos confunde, otras lleva una máscara que cae cuando uno de verdad sorprende y se instala en entresijos nunca antes sospechados.

Pero es luz, es viva luz que traduce lo que en efecto somos. Si él no nos habita nunca sabremos quiénes ni cuánto pudimos ser. De esto tengo que hablarle, ya sé que es cuestión de tiempo, pero de todas formas, no lo quiero en la desesperanza, no lo quiero dudando de que el amor existe, tengo que avisarle, es preciso, yo lo sé.

.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s