La identidad en la juventud cubana de hoy

En el contexto juvenil actual la identidad ha cobrado disímiles formas que se alejan de su definición real. Lo original, lo que me identifica se ha convertido en algunos casos en sinónimo de excentricidad, asumiéndose solo desde la forma y no del contenido: “si es de marca es original”, “si solo lo tiene una persona es original”, “si el costo es alto es original”. La auten­tico u original ha sido redirigido a exaltar cualidades superfi­ciales, conllevando a cierto  vacío en la personalidad de algunos jóvenes.

El desafío hoy de la joven generación es una postura radical frente a dichos posicionamientos y asumir la identidad desde su significado real, conoci­miento, responsabilidad, coherencia, compromiso e in­novación. El valor de la identidad da a la persona autoridad sobre sí mismo ante sus gustos y caprichos, iniciativa para proponerse y alcanzar metas altas, carác­ter estable y sinceridad a toda prueba, lo que le hace tener una coherencia de vida.

Para tener identidad personal o colectiva hace falta algo más que copiar partes de un modelo, como si quisiéramos adueñarnos de una personalidad que no nos pertenece, o peor aún, pasar la vida esperando “la gran oportunidad” para demostrar lo que somos y lo que podemos lograr. La experiencia, el conocimiento y la lu­cha por concretar propósitos de mejora, hacen que se vaya conformando una personalidad propia que conlleve a construir rasgos de identida que perduren para toda la vida y más allá.

¿Qué hacer entonces para defender nuestra identidad?

– Evitar la mentira y la personalidad múltiple.

– Vivir de acuerdo a nuestras posibilidades, evitando lu­jos fuera de nuestro alcance.

– Cooperación y comprensión para evitar el deseo de dominio sobre los demás, respetando sus derechos y opiniones.

– Ser fieles a las promesas que hemos hecho, de esta manera, somos fieles con nosotros mismos.

– Cumplir responsablemente con las obligaciones que hemos adquirido.

– Hacer a un lado simpatías e intereses propios, para po­der juzgar y obrar justamente.

– Esforzarnos por vivir las leyes, normas y costumbres de nuestra sociedad.

– No tener miedo a que “me vean como soy”.

Los jóvenes cubanos tenemos una identidad que defendemos, es cierto que hemos sido influenciados por la globalización pero en cualquier lugar del mundo el cubano se distingue por su jovialidad, su amor a Patria, somos solidarios, comprensivos y hoy tratamos de construir un socialismo cada vez más perfectible basado en nuestra idiosincrasias nuestros principios: martianos, marxistas y fidelista, fieles a nuestra Patria y a nuestra historia.

Hay algunos que se dejan envilecer por la propaganda de capitalismo brutal y consumista y algunos vende Patria y sus seguidores que no representan nada ni a nadie, pues el que miente, y traiciona a su País lo vende por un poco de dinero nunca será cubano de verdad y su identidad será corrupta; nunca podrá ser feliz con el mismo pues quien se vende al mejor postor será siempre un esclavo del dinero y definitivamente tendrá que seguir los designios del amo que lo compre.

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